Tengo dudas de si la temperatura exterior permite razonar adecuadamente, pero una vez sentado al lado del mar y con la tranquilidad del que piensa y cree que le quedan dos espléndidas semanas sin urgencias de ningún tipo, me he puesto a repasar las cosas que veo que han pasado durante los últimos ¡meses!. Exclamo ¡meses! porque YouTube parece que estuviera aquí de toda la vida y no es así: la era del vídeo por la red tal y como lo conocemos hoy es un juguete de dos años más o menos, y ya no entendemos el mundo sin ello.
Termino la melancolía y hago advertencia de que ésta lista es mía y sólo mía, así que invito a mis amables lectores a que los derriben, los complementen, los amplíen o los mejoren, sólo es una invitación al análisis:
Tendencia “cero” o premisa de partida: el video online se ha convertido en una plataforma de distribución masiva. Los datos de todas las mediciones son concluyentes. Es interesante ésta que les dejo aquí, que sólo se refiere a los EE.UU. y que, básicamente, lo que quiere decir es que si ellos van por ahí, el resto de los mortales vamos corriendo por detrás. Para los celtibéricos, nos quedan los datos de The Cocktail, a quienes preguntaría cuándo hacen la próxima ola. No es únicamente el consumo, que tiene sus características propias de contenidos y formatos por la relativa inmadurez del video en la red, sino el advenimiento de plataformas de distribución que permiten que la experiencia se parezca (o sea de verdad) como la del televisor convencional. Eso sí, con las ventajas y posibilidades de la red: a la carta y participativo. Si a alguien le quedan dudas, que tome nota de que Flickr también va incluir vídeo en su página dentro de la estrategia de Yahoo.
1. Búsqueda de la profesionalización: No sólo porque lo digan los de Om Malik, sino porque la necesidad y la curva de experiencia de usuarios y consumidores lo demandan: Metacafe no montaría su pequeña escuela si fuera de otro modo. Ya no se trata únicamente de subir un video y esperar a que a todo el mundo le haga gracia y me lo reenvíen por la red, sino que se pretende generar atención estable y, claro, entretener y que te vean hasta el final. Se crean “canales” de nicho y en los sitios de compartición se trabajan los filtros para asegurarse de que los contenidos de calidad llegan a la parte alta de la curva. Yo acudo de nuevo a El Cocinero Fiel como paradigma del potencial y de lo que implica profesionalización: no se trata de tener un croma y una cámara HD, sino de concebir un producto y dedicarle tiempo a trabajar guiones y conceptos, lo que menos dinero le cuesta al amateur y lo que es inexcusable al profesional. La evolución como creadores independientes, a los que no se puede llamar domésticos, que es el equipo Ravennius, es un buen ejemplo. El desarrollo de contenidos específicos como los Where are the Joneses, sería otro.
2. Esperando al Grial: la carrera por la monetización y la indexación eficiente no es una ilusión, sino que está en marcha. Puesto que de todos es sabido que el mismísimo Bill Gates se equivocó al predecir el futuro de modo notable no únicamente por aquello de las ocho megas de memoria, sino también por cómo le pilló de fuera de juego el crecimiento de Internet (habría que ver si su tocho The Road Ahead aguanta el paso de los meses), no seré yo el osado que pretenda decir cómo va a funcionar la publicidad online asociada al video, ni cometer la osadía de pensar que habrá una única solución. Todo el mundo se preguntaba y se pregunta cómo se va a ganar dinero con esto: ahora seguramente la pregunta puede empezar a ser cuándo y en qué cantidades. Metacafé fue de los pioneros, pero al ver cosas como Viddler, AdaptTV, las estrategias de Joost y si se atiende a los rumores de los desarrollos del sistema que pondrán Google y You Tube en marcha, lo que creo es que el tiempo de la monetización está aproximándose para que alcance momentum en los próximos meses. ¿De qué va esto? De saber lo que hay dentro de un frame de vídeo y poder asociarle un mensaje que, además, encaje con los intereses del espectador. O a un texto determinado enviarle un vídeo. También los formatos publicitarios y la creatividad evolucionan, como son los casos de la experimentación con la publicidad secuencial. y otras interesantes innovaciones para integrar la publicidad con la imagen por parte del distribuidor, como el caso de Adjustables
3. Compartir, compartir, compartir. La generalización de players inscrustables – odio lo de embeber – en páginas webs que permitan la creación de listas de reproducción de terceros, incrementa el potencial de contaminación viral de cualquier video. Haciendo un ejercicio “idealista”, no parece descabellado pensar que toda página web del contenido que sea tendrá su player con contenidos propios, mixtos o de terceros asociados al contenido editorial de la página: los tags permitirán su actualización y búsqueda. Así, la importancia de que tu contenido sea compartible, aunque salgan de tu sitio, tiene verdadera trascendencia. Un ejemplo de esta idea es el Wall Street Journal, un diario con tendencia a mantener mucho contenido premium cerrado. Únase esta “profecía” a la anterior sobre la publicidad y podríamos concluir que viralidad, aún cuando muchos dudan de que pueda gestionarse realmente bien, y compartición (que tu vídeo sea blogeable) será verdaderamente trascendente para maximizar retorno publicitario. Uno puede crearse su propio player con Veoh, Panjea o, nada menos, YouTube, por poner ejemplos que he mirado por dentro.
4. Emitir en directo.Live broadcasting al alcance de cualquiera. Esto es, el creador particular o las empresas: son las posibilidades que ofrecen sitios como Operator11, KyteTv, UStream, Stickam, o Veodia, cada uno con su enfoque. Emitir en directo los deportes tiene todo el sentido, a nadie le interesa un partido cuando se sabe el resultado (sólo los fans se ven repetida esa memorable final…). ¿Con las posibilidades del video a la carta y la independencia sobre el horario – time shifting – qué sentido tiene para los demás? La integración de chat y video-chat en tiempo real permite crear experiencias verdaderamente nuevas, dando una dimensión inusitada al talk-show convencional: la llamada o la presencia del público se hace desde el hogar, un ciudadano particular puede poner su creatividad al servicio de su show. La capacidad de reutilizar contenidos de otros, pone más pimienta al potencial. Y, por último, pero no por ello menos importante, ¿qué tal transmitir desde el móvil en directo hacia sites que emiten también en directo? Los problemas de derechos pueden estar a la orden del día. Quizá la irrupción del live permanente más el a la carta permanente sea la oleada que dé la puntilla al actual sistema de regulación de propiedad intelectual para llegar a otro más realista y que sea cumplible.
(De todas formas, esto tampoco es descubrir la pólvora: el porno viene haciéndolo hace mucho tiempo, pero en ese terreno cualquier limitación técnica suele ser poco relevante para el usuario)
5. Haciendo la pantalla grande
Si alguien quiere saber por qué el tamaño importa, aquí se lo explican. La limitación es técnica pero el viaje en paralelo del ancho de banda por todas partes más la mejora de los programas de compresión y distribución permiten que se puedan ver los programas a toda pantalla con calidades más que razonables (o hasta sorprendentes). Stage6 o Joost serían los paradigmas del ansia por la pantalla grande, un fenómeno que una vez generalizado debe abocar a la unificación con el televisor y el auge del entretenimiento total consumiendo vídeo venga de dónde venga.
6. La television convencional, se abre a la red.La vieja máxima de que si no puedes con tu enemigo, únete a él. Las grandes cadenas americanas tienen claro que la sinergia existe y que muy probablemente el final de todo esto es el fin del transporte de señal por la atmósfera como razón de ser de la televisión y su necesidad de convertirse en marcas de entretenimiento que explotan sus contenidos por muchos medios de distribución y vendiendo los espectadores que captan por todos los sistemas posibles a la mayor satisfacción de cada anunciante. Si BBC cuelga su player, o si se atiende al esfuerzo que Antena 3 pone en su estrategia web, o vemos que TVE o TV3 no ponen reparos en que su emisión se vea en la pantalla de ordenador, si una cosa como Zatoo se dedica a juntarlos todos y ponerlos en tu monitor, cabe pensa que la idea de “una gran unificación” (tele, Internet, redes inalambricas) empiece a ser todo uno.
Y ahora, algunas cuestiones abiertas que genera todo el panorama anterior:
1. Las métricas
Qué se ve, con cuanta atención, por quién y para qué. La sensación es que las mediciones se van a volver muy complejas, pensemos también que TIVO ha forzado a medir las cosas de la televisión convencional de modo diferente por el cambio de conducta del consumidor.
2. El televisor como centro
¿En qué momento y lugar se producirá al convergencia masiva entre lo que llamábamos PC y televisor? Es decir, que la pantalla del salón de casa sirve para acceder a todo sin hacer distinciones. Y ahí es donde se encuentra la batalla de Apple, Microsoft, los de los juegos, los Veoh o los Miro. La idea, me supongo, es que todos creen que quien controle la organización de los contenidos en el televisor, controlará la publicidad.
Héctor Milla nos propone hacer un debate sobre el futuro de la televisión a la vuelta del verano. Mientras vuelve, me dicen si les sirve como un punto de reflexión.