Muchas páginas en internet advierten al viajero de lo poco conveniente que resulta visitar Birmania en la medida que el dinero de los turistas contribuye a sostener un gobierno militar tan terrible como el que podemos ver en las noticias estos días. Uno, que ya ha visitado otros países que crean estos conflictos morales siempre ha optado por ir, ver y mirar dónde gasta. Es imposible no entregar dinero «al sistema», pues difícilmente la economía se mueve en circuitos aislados, por no decir que las infraestructuras, instalaciones y recursos básicos (teléfonos, alojamientos..) suelen ser gubernamentales.
No obstante, considero que por muy duras que sean las condiciones políticas es más positivo a largo plazo la presencia de extranjeros con dinero, pues genera mejores condiciones de bienestar para la población y muchas más opciones de que lo que pasa dentro se sepa en el resto del mundo. Y, por qué no, que el propio movimiento termine por erosionar los aspectos más duros de regímenes tan crueles. Mi impresión se refuerza por la sensación de pérdida de esperanza que tienen países absolutamente cerrados como Corea: seguro que el turismo, incluso en sus variantes más destructivas, es mejor. Al final, la decisión es personal.
Adicionalmente, algo puedo contar: los monjes que vemos estos días se encuentran por todo el país y es seguro que no tienen más que sus manos y su voluntad para protestar. Es significativo ver el liderazgo de los religiosos en una nación que cuenta con millares de pagodas por doquier y donde muchas tienen un valor simbólico para la población que los militares han tratado de apropiarse. Donaciones y patéticas fotografías de los generales con los santones más venerados se pueden ver en sitios prominentes. Nuevas e inmensas estatuas de buda son financiadas por el gobierno en lo que parece un intento de identificarse con el espíritu de la población.
Pero aquí hablamos de televisión y tecnología. Así que termino con el off-topic. De ese viaje hice una probatura con Kyte.tv y me salió este montaje fotográfico/musical que creo da un retrato atinado de la Birmania visual, un país amable, hermoso, con una gastronomía interesantísima, fervor por los libros y… un gobierno militar.
Actualizo: la situación se está mostrando como un magnífico ejemplo de lo que suponen las nuevas tecnologías y la comunicación. Siempre han existido radios clandestinas en situaciones políticas complejas, pero los nuevos medios le dan una potencia y dimensión inusitada: moviles, internet, onda corta…