La Nueva Industria Audiovisual

Otras miradas a la TDT: cuitas de un desarrollador de a pie

Mi larga serie acerca de la TDT (tres posts, tres… ¿o eran cuatro?) ha generado el tráfico y la polémica más importante desde que esta bitácora es bitácora, un tiempo que no siendo inmenso siempre da aliciente para dar titular. En serio: mucho tráfico (gracias, Wicho), comentarios y opiniones por doquier.

Me escribe Ángel Martínez Cavero, que será uno de nuestros próximos grandes ingenieros. En España no innovamos como se debe, pero damos ingenieros de primera. Qué tendrá nuestro entorno social, que sigue siendo unamuniano: decía Rodolfo Carpintier el otro día en el first tuesday (gracias por la charla, los argumentos y la escucha personal, Rodolfo) que en sus largos años de inversor en la red puede contar con poquitos dedos el que le haya llegado una idea original de voces españolas, más bien todo son copias de sitios que ya funcionan fuera. En el colmo del aburrimiento, toda la comunidad de inversores parece estar encantada con el amarrar y no arriesgar. Reflexión: ¿qué parte de la expresión venture capitalist no han entendido los que se proclaman en ese campo? En realidad, creo que el capital riesgo americano se comporta como financiador de i+d, un terreno en el que aquí o vas de subvención o no hay riesgo que valga.

Pero estábamos con Ángel y una cosa va llevando a la otra. TDT e innovación: yo les hago un buen batido de argumentos y de anécdotas por si en todo ello somos capaces de psiconanalizar nuestra red, nuestra televisión dos-punto-cero y nuestra actitud, así, en general. Decía que Ángel es casi ingeniero y no se le ocurre otra cosa que hacer su proyecto fin de carrera con una aplicación para TDT. Ya saben las preguntas que me hago sobre el verdadero calado de la interactividad en este medio y su proceloso futuro (lo de Adivina casi promete más, pero todo es aprendizaje, todo es cambio hacia ese destino que esperamos), así que la mirada del desarrollador de a pie me produce una gran curiosidad. Este es un resumen de nuestro intercambio de correos:

«Se me olvidó comentarte otra importante desventaja: la forma de crear las aplicaciones (se basa en Java). Cuando vas a desarrollar una aplicación interactiva tienes dos alternativas. La primera es comprar un paquete de software comercial (Cardinal Studio, por ejemplo) que tiene el inconveniente de que una licencia para un PC se paga a precio de oro (9000 € aproximadamente) aunque su ventaja es que crear aplicaciones con esta herramienta es muy rápido, sencillo y potente (se asemeja más al trabajo de un diseñador gráfico que al de un programador). La segunda solución es «colocarte el casco y el mono de faena» y ponerte a programar. Coges tu IDE favorito y empiezas a crear clases y objetos desde cero. Esta opción es más compleja que la primera y crear un aplicación se convierte en un proceso largo y tedioso (como te podrás imaginar, en mi caso la primera alternativa ni siquiera se contempla). Una vez tienes el código completo y después de compilar dada la particularidad del lenguaje de programación (estos programas no tienen método principal) necesitas un emulador que soporte el estándar MHP (el IDE Java no está preparado para ejecutar aplicaciones de este tipo). Si no dispones de un paquete SW comercial (incluyen un emulador integrado) la única alternativa a día de hoy es descargar un programa de internet (SW libre) llamado XletView (a los interactivos creados suelen llamarse también xlets) que nos permitirá correr la aplicación en nuestro PC.

El siguiente paso lógico, que es donde me encuentro yo ahora, sería comprar un STB de desarrollo (es como un STB de usuario pero permite cargar tus propias aplicaciones interactivas por el puerto serie sin necesidad de ir cargadas dentro de una trama MPEG-2) y ver el resultado en un televisor. Ventajas: este entorno es mucho más parecido al que se encontrará el usuario final en su domicilio. Inconvenientes:

  • Precio. Un equipo de estos no baja de los 1000 €
  • Poca variedad. Como te imaginaras no hay muchos fabricantes que se dediquen a crear productos de este tipo
  • Pocos modelos. Una vez das con un fabricante hay muy pocos modelos en stock donde elegir
  • Secretismo. Preguntas a gente que se dedica a desarrollar aplicaciones de este tipo y no sueltan prenda. No se fían y no enseñan sus cartas
  • Pocas garantías. Como no hay tanta gente que se dedique a desarrollar este tipo de aplicaciones no hay mucha documentación al respecto así que cuando compras un equipo de estas características te la juegas porque no sabes realmente cómo va a responder.»

Uno, ingenuamente, piensa que parte del éxito de determinados entornos es la existencia de una importante comunidad de desarrolladores. Un sabio, que nos asista. ¿Puede cuestionarse si no es un error en la estrategia de implantación y potencial de crecimiento de la TDT no fomentar una comunidad de desarrolladores potente, versátil y con cierta cultura de garaje?