La Nueva Industria Audiovisual

Cambiar duros por pesetas, ¿la mayor amenaza de la televisión convencional?


Lo decimos casi todos, pero si lo dice él, entonces es mucho más serio. Todos decimos que el modelo de negocio, el funcionamiento de la industria de la televisión, está seriamente herido por el advenimiento de la tecnología. Los más crueles van más allá y dicen que está muerta. El caso es que él es Jeff Zucker, el jefe de la NBC, que llevan meses escudriñando, ponderando e incluso luchando fieramente contra los nuevos entrantes (léase Apple) todo lo que tiene que ver con la digitalización del negocio.

Exactamente lo que dice Zucker es: tenemos que monetizar de modo efectivo todos los nuevos proyectos no vaya a ser que estemos cambiando dólares analógicos (más que duros) por pennies (céntimos) digitales. Él no lo dice, pero déjenme suponer las causas de esto: a) la publicidad no funciona igual: se paga más por éxito (es decir, por pinchazo, por espectador atento) que por situarse (que es lo que se hace con la tele: se pone un anuncio y sólo tengo que prometer volumen de televisores encendidos, no que lo vean), b) los precios no son los mismos, no se puede cobrar igual en la red que desde un monopolio de facto de las ondas: la gente no paga por ver la tele ni por navegar, pero tu contenido no vale lo mismo: es menos que el alquiler de un video club, es menos que una entrada de cine y ni siquiera puedes conseguir tanta gente viendo algo a la vez. Es decir, publicidad y descargas en la red son puro menudeo, es casi ganarse cliente a cliente: como si hacer televisión para la red fuera venta al detalle y para las ondas un negocio de mayoristas.

El otro día Enrique Dans reproducía un interesantísimo artículo del igualmente famosísimo Seth Godin: venía a santificar un fenómeno evidente, no puedes cobrar lo que se está cobrando por descarga. En vez de unos pocos dólares, Godin habla de unos pocos céntimos: alquileres a 0,50 dólares. Uno está convencido de que si los precios son muy bajos en la red, a nadie le importa pagar a cambio de garantías de servicio y disponibilidad, de ayuda en la localización de títulos y recomendaciones útiles. La pena es que eso vale poco, por lo que se requiere volúmenes muy grandes: es como vender botellas de leche en un país que no tiene hipermercados, has de llegar hasta la última tienda de barrio con tu camión y, encima, ser simpático.

El espectáculo y la cultura (se dice que eso es el cine y la tele) siempre han sido cosas consideradas como más bien lujosas. Las colecciones de discos eran un bien preciado y frágil, se guardaban las cintas de ¡betacam! con mimo con las grabaciones imperfectas de las películas que ponían las televisiones, orgullosos de los tesoros acumulados. Todo eso se ha desvanecido a golpe de click, es menos escaso y, por tanto, más barato: los economistas enseñan que el precio es la medida de la escasez de algo, y algo cuya copia tiene coste cero y cuya accesibilidad vía redes es universal, tiene un verdadero problema para defender márgenes.

Hablábamos ayer de cómo se las arreglaría Telecinco para mantener el desempeño financiero que tiene si tuviera que reestructurarse como la NBC dice que tiene que hacer, «de arriba a abajo», from top to bottom. Si ese el reto para uno de los más grandes del mundo, si es ese el reto para el que más gana en toda Europa, mayor es para los que no lo hacen tan bien. Por si acaso, la presión de los lobbies de la televisión privada no deja de insistir en reducir la publicidad de las televisiones públicas: tengo menos tarta, expulsemos comensales. Pan para hoy, hambre para mañana y más problemas para el futuro de la televisión pública a golpe de déficit. Si, efectivamente, el mundo digital condena a vivir céntimo a céntimo, la reestructuración va a ser dolorosísima. Sería bueno que Antena3 nos contara (ya, ya sé que es secreto) cómo ha monetizado su lanzamiento de los hombres de Paco y si cabe deducir que hablamos de cacahuetes y no diamantes… lo malo es que siempre fueran cacahuetes.

Tambien avisaba el otro día que tenía pendiente de dejar referencia de una inquietante cita de uno de los jefazos de Paramount:

«There is revenue being created today,» said Paramount digital prexy Tom Lesinski. «It’s not a lot, but we’re not losing money.»

La pieza es de Variety y corresponde a una síntesis de un pánel de grandes productoras y su negocio de descargas: ni pueden vender toda la publicidad ni el flujo de ingresos se corresponde a la demanda que se tiene. Pero, qué gran pero, no están palmando pasta signifique lo que signifique esto. Lo que es obvio es que tampoco se hacen ricos. La última cuestión es cómo se gana el dinero y en ese mismo artículo parece que la apuesta de Holywood, a pesar de Apple y el itunes es la publicidad soportada por el contenido (vaya, la tele que conocemos) y no las descargas (eso que ahora se corresponde con la taquilla de digital plus y que nadie parece decir que es el mejor negocio del mundo).

Otra incertidumbre más que añadir al carro que ya tenemos.