La Nueva Industria Audiovisual

Ficción para la web española: "No hay modelo de negocio"


Un triste y profundo lamento, qué duda cabe. Son palabras de Olga Iglesias (guión), compañera creativa de Sonia Sebastián (directora y coguionista) en la producción de Chica Busca Chica, una comentadísima serie que nació directamente en internet acogida nada más y nada menos que en Terra.

Creo que es oportuno, ahora que las televisiones generalistas están haciendo apuestas muy considerables para ver, entender y posicionarse cómo está uno en la red, además de – cómo no – ver si se gana dinero y de qué forma, explorar las experiencias que los productores que voy a llamar ahora mismo «independientes» están realizando en un entorno que se ha hecho famoso gracias al sorprendente éxito de Lonelygirl15. La palabra independiente no corresponde en absoluto a la definición que en entornos profesionales se da a este calificativo, aunque se da la circunstancia de que es así. Con ella quiero definir que hablamos de entornos y personas generalmente alejadas de la producción para medios audiovisuales convencionales, sean porque no han tenido acceso aunque se dediquen a ello, sea porque han pensado que era una oportunidad a explorar. Si todo va bien, además de Chica Busca Chica, irán pasando por aquí otros proyectos. Naturalmente, si lo desean. Y si me dejo a alguien o tiene deseos de que comente con él su experiencia puede escribirme con toda naturalidad al e-mail que está reflejado aquí a la derecha de donde leen.

Me interesan los modelos industriales, económicos y el entorno de producción de estas series, sin entrar a valorar sus contenidos desde una perspectiva artística o técnica. Aunque si quieren una opinión personal, el trabajo de las creadoras de Chica Busca Chica no desmerece el de ninguna serie convencional si aceptamos las distancias de medios con la televisión establecida.

Chica Busca Chica intentó ser un proyecto para la televisión convencional y los avatares del destino hicieron que las creadoras se encontraran con una productora – Sin Talento – que decidió acometer la producción sin la cobertura de preventa habitual – y necesaria – en el sector: producir porque te gusta es una razón, pero si produces para mantener un negocio, siempre precisas de televisiones de una forma o de otra: no hay series de televisión sin televisión, pero tampoco hay cine.

Chica Busca Chica ha cerrado una temporada completa (realizar otra depende de encontrar la financiación adecuada) en el que puede decirse que la repercusión de visionado ha sido muy interesante. Tenemos un problema: no hay parámetros para medir lo que es un éxito en la red, comparar con éxitos americanos es absurdo, comparar tráfico con los grandes sitios ¿tiene sentido? Si este mercado llega a desarrollarse plenamente es seguro que se creará una estructura y unas reglas de juego que nos permiten comparar. No obstante, a mí me suena razonablemente bien tener una media de 30.000 visionados por episodio (cada semana, son cifras que me da Olga) y hasta algún pico de 500.000. Curiosamente, una fuerte preponderancia de cibernautas de Madrid.

¿Con ese número se han podido encontrar patrocinadores y publicidad? Incluso siendo Terra, quien ha planteado un modelo de ingreso compartido basado en la publicidad, los ingresos no han podido hacer justicia a los costes ni siquiera de una manera estimable. Los ingresos alternativos (vía patrocinios, publicidad en la web propia) tampoco han podido hacerse lo necesariamente interesantes: «la gestión de este contenido es complicada«. La temática (vida de un grupo de mujeres mayoritariamente lesbianas) genera dificultades para asociar marcas, a pesar de que el foro asociado (la comunidad en torno a la serie) ha tenido una magnífica vitalidad.

Y tras todo ello, como siempre, creadores que luchan por sus proyectos. La carencia más o menos generalizada de un modelo de negocio para el contenido audiovisual, especialmente de ficción y que no sea animación, no presupone que no pueda haberlo algún día. Internet da libertad pero obtener retorno al tiempo y medios invertidos requiere unas dosis de tráfico que la escasez de la inversión de publicidad internet no hace sencillo recuperar. Hace algunos meses, los analistas de Silicon Alley, se mostraban especialmente duros con los presupuestos invertidos por MySpace en cada episodio de Quarterlife en el que se ha invertido la nada desdeñable cifra de 500.000 dólares (eso es televisión de prime time en España) y que se considera dificilísimamente recuperable: hablamos de millones de visionados, muchos millones en un mercado como el norteamericano, tan amplio y generoso:

«the notion that web video could be made profitably for 10% of conventional TV programming budgets: $50,000 for an hour of web video, he argued, was still much too high. Instead, he said, he was looking for programming that costs «hundreds of dollars a minute.»

Si crear ficción es una tarjeta de visita para generar otros ingresos, bien porque sirve de selección de talento para productores establecidos (Kate Modern, la saga encargada por Bebo a los creadores de Loneygirl15; Quarterlife, de la red a la tele…), bien porque se crea una comunidad en la que se puede cruzar un ingreso de muchas fuentes (patrocinadores, camisetas, tazas…) es algo que tendremos que ver.