La Nueva Industria Audiovisual

Las lecciones de monetización de YouTube

Conviene resumir y comentar un oportunísimo artículo de Sillicon Alley en el que se reseña una exposición de David Eun, el vicepresidente encargado de partnerships de YouTube. Los implacables analistas neoyorquinos (siempre con los números de las compañías en la mano para hablar de éxitos y fracasos potenciales en la red) nos avisan que este es el tipo al que se le considera el embajador de buena voluntad del depredador servicio, ahora propiedad de Google, cuyos usuarios tienen la manía de recoger lo que las televisiones emiten y ponerlo a disposición de todo el mundo: al anticiparse y ofrecer control sobre el producto en un acto de beneficio mutuo (tu te promocionas, yo pillo tráfico y parece que, juntos, empezaremos a compartir los ingresos) se supone que se puede vivir en armonía.

Por tanto, lo que cuente de cómo se hace dinero en la red es verdaderamente relevante. Veamos qué dice:

En definitiva: el negocio se va a centrar para ¿agregadores?, ¿plataformas?, en la concentración de un altísimo tráfico en el que pueda publicitarse contenido confiable (predecible, conocido) para las marcas que invierten (de ahí lo de profesional) apoyándose en esa forma de publicidad contextual que es el overlay, con todas sus posibilidades gráficas y creativas. En cierta forma, cosas como Joost o Babelgum aspiran a lo mismo. Para los productores, el problema es el mismo de siempre: tamaño de la audiencia vs costes de producción. La diferencia ahora es que todo puede verse y el problema no es de distribución sino de márketing. Eso sí, falta un trecho para producir de modo directo y que se pueda tener un ciclo de explotación con riesgos asumibles.