La Nueva Industria Audiovisual

Un ejemplo personal de la práctica de long-tail


Estoy leyendo la novela de Jonathan Littell Las Benévolas. Esta novela ha causado un extraordinario impacto en la literatura internacional, y creo que por su repercusión y cifra de ventas, entraría dentro de lo que en el modelo long-tail, o de la cola larga, sería la parte gruesa: esa zona donde se encuentran los productos que tienen una alta rotación de ventas, ocupan un espacio muy visible y bien rentable en las librerías convencionales. Al menos hasta que su ciclo de explotación decaiga.

La novela es la recreación de las memorias de un criminal nazi que nunca fue descubierto ni juzgado. Es una prosa cruda y directa, con una sucesión continua de relatos de atrocidades que, si bien narradas en múltiples sitios y visionada en cientos de películas y documentales, sigue sobrecogiendo sobremanera. Uno de los episodios que se narran, es la masacre de Babi Yar, un lugar cercano a Kiev donde fueron ejecutados más de treinta mil judíos en 1941 y, posteriormente, fue empleado para asesinar gitanos, partisanos soviéticos y otro tipo de resistentes a la ocupación alemana de Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial.

He sido lector bastante asiduo de diversos ensayos sobre los campos y de la luminosa literatura que autores como Jorge Semprún o Primo Levi han dejado sobre su experiencia. Qué decir de Viktor Frankl. Pero personalmente desconocía el episodio de Babi Yar lo que, sin terminar la lectura de Las Benévolas, me ha llevado a indagar sobre la cuestión. Es ahora cuando la curva se pone en movimiento.

Quizá a veces no se entiende bien: debe comprenderse que lo que se llama curva-larga se refiere a una función de distribución estadística que tiene la particularidad de que asigna las mayores frecuencias (ventas, por ejemplo) a unos pocos ítems (títulos de libros), mientras que la inmensa mayoría de esos títulos, tienen ventas pequeñas. Casi todo el mundo conoce la Ley de Pareto, aquélla que, de modo aproximado, explica el ochenta por ciento de los efectos de un suceso por el veinte por ciento de las causas. La descripción del modelo de Anderson implica que los agregadores de productos digitales son capaces de hacer que te muevas dentro de la curva saltando de lo conocido (lo masivo, la parte alta) hacia lo desconocido, de consumos mínimos u olvidados. Lo que puede que suceda con el libro de Littell cuando haya terminado su ciclo de explotación.

La indagación la inicio por la Wikipedia. Allí encuentro una explicación en suceso en castellano que pide a gritos una edición, pues es una mala traducción del original inglés que es la que consulto a continuación. De la lectura aprendo que la memoria de la tragedia por parte de los supervivientes genera un poema del autor ruso Yevgeny Yevtushenko que sirvió de inspiración para que Shostakovich compusiera su sinfonía número 13, una crítica del estalinismo y de la Unión Soviética a partir de la interpretación que los soviéticos hicieron de Babi Yar: se les acusa de ocultar la dimensión judía de los crímenes para presentarlos como un ataque a todos los civiles e ignorando la responsabilidad de determinados elementos del nacionalismo ucranio: la persecución de los judíos fue una constante en los pogroms de Europa del Este y la Segunda Guerra Mundial sirvió para que, unidos a la persecución nazi, el antisemitismo se reavivara.

También descubro que, en 1985, se hizo un documental, Babiy Yar: Lessons of history (véase que la ortografía cambia según la procedencia). Es el momento de saber si puedo ver ese documental en la red. Hago una búsqueda en Truveo y no aparece en ningún sitio, pero si solo escribo Babiy Yar, aparecen una serie de vídeos de noticias interesantes que, incluso, recogen documentos fotográficos y cinematográficos del suceso. Amazon tiene una obra de ficción sobre el tema. Busco, a continuación, dónde puedo comprar la sinfonía de Shostakovich: en Amazon, de nuevo, y en Fnac, por ejemplo (fracaso). El Corte Inglés, no es mejor: tampoco puedo.

La búsqueda produce un enriquecimiento apasionante de productos que vinculan la relación de Shostakovich con el estalinismo, por ejemplo. Pero yendo al grano, ¿qué resumen puede hacerse válido para nuestra nueva industria? Cosas conocidas, pero quizá puestas en cierto orden:

La economía digital no ha hecho más que empezar.