La Nueva Industria Audiovisual

Disney, Sony y pago por visión en TDT: la otra televisión mutante

Los fundadores de ADNStream crearon un ingeniosísimo lema para describir el concepto de su experiencia: la televisión mutante. Mutante porque personaliza los contenidos en función de las preferencias del usuario gracias a su algoritmo de recomendación. La otra televisión mutante es la que podemos ver por la mutación que los contenidos tradicionalmente vinculados a sistemas de subscripción (cable, satélite, ip) están iniciando hacia los sistemas abiertos.

Recapitulemos un tanto: no es posible aún ofertar contenidos de pago por la TDT, pero los sistemas están tecnológicamente preparados y son todo un éxito en Italia. Sumado el hecho de que la empresa que lleva la señal, Abertis, tiene todo preparado y conversa con todos los fabricantes de STB’s para que sepan como salir al mercado con ello; con el hecho de las conexiones políticas que se atribuyen a los fundadores de La Sexta (principales ostentadores de derechos deportivos de verdadero alto rendimiento); junto con lo bien que va en Italia el asunto, es fácil presumir que lo que dijo José Miguel Contreras, consejero delegado de La Sexta, en un evento el otro día tiene todos los visos de ser cierto: que la TDT de pago llegará tarde o temprano, por esos argumentos que he dicho o por los que él incorpora, como la rentabilidad de las televisiones: vamos, que no hay publicidad para todos.

El cambio es drástico: el principal motivo histórico para abonarse a plataformas de pago ha sido el fútbol. De convertirse todo el fútbol en algo cerrado y accesible desde la TDT, desincentivaría la permanencia de abonados y la adquisición de otros nuevos, no sólo de la empresa de futuro más incierto en este momento (Digital+) sino de todos los operadores basados en subscripción. A ver, no todo es tan simple: hace falta que la gente se compre los descos adecuados para meter la tarjetita que permitirá, por un método muy sencillo, pagar partidos, películas o lo que se tercie. Y mientras, los dueños de los derechos no renunciarán a las plataformas de pago ni, presumiblemente, a internet y los móviles.

Pero ya es un salto. Y cómodo para el usuario. La presencia ya antigua de SONY y la anunciada esta semana pasada de Disney Channel en abierto cambiando su modelo de negocio, empieza a hacer que la oferta libre por el aire se parezca mucho al valor añadido que antes exigía una subscripción. Al igual que la prensa en internet ha tenido que salir de espacios cerrados de pago para ganar más al ofrecer acceso libre gracias a la publicidad y al incremento de páginas que genera el enlace por parte de terceros y su localización por buscadores, pareciera que los portadores de contenidos de gran calidad tuvieran que buscar aire para saber que son accesibles, muy accesibles casi desde todos lados. Al nivel de saturación de contenidos de hoy día comparado a cuando se concibió la industria del canal temático, hace muy probable esta visión como correcta. El hecho de que en su día no había licencias disponibles y hoy sí, refuerza la idea: pasar de dos a catorce millones de hogares no es moco de pavo y por muy baja que sea la audiencia será más que el refugio en paquetes premium de los operadores por subscripción puede dar. Money talks. La supervivencia estimula los instintos.

Máximo alcance, pues, desde una perspectiva de nicho: llegar a todos los espectadores de consumo familiar en el caso de Disney. Lo que sea con respecto a SONY. ¿Se quedará FOX quieta con sus excelentes series sin apenas espacio en abierto? Que a los gestores de La Sexta les gusten las series de culto como a mí, no demuestran que sea un gran negocio para gente que aspira a la guerra del prime-time. Para operadores de nicho, pueden ser jauja. Con todos los hogares a su alcance, petróleo: los costes de gestión de estos canales son bastante más bajos que las de los viejos elefantes de la televisión privada. Uno espera que estos últimos aligeren estructuras para parecerse más a esta clase de canales que a lo que fueron: basta con emitir cintas que entregan otros. Ahora ya, y más en el caso de Disney que está muy al día en España, reproducir archivos digitales.

Pero la pregunta es qué sucede con los operadores de subscripción ante la posible pérdida de demanda de un grupo de clientes que no quiere complicarse la vida y para los que cuarenta canales son más que suficientes para organizar su entretenimiento. Pues creo que hay que razonar de la siguiente manera, aparte de la evidencia de que, o generas valor, o el mercado te expulsa, así de competente resulta el capitalismo para esto de los negocios:

Queda la duda en torno al precio. ¿Cuánto se está dispuesto a pagar por todas esas cosas frente a consumos más pasivos sí, pero más entroncados con el ocio tradicional? Los contenidos mutan, las experiencias mutan y los operadores de pago tienen que reinventarse. Quizá por eso, y por su tecnología tan poco competitiva para ofrecer interactividad real, Digital+ sea un negocio tan difícil de sostener y vender a un tercero. Tienen el PVR como arma de supervivencia, pero quizá ya sea demasiado tarde. ¿Lo querrían Telefónica – Imagenio – u ONO? Si pueden convertir los clientes satelitales en terrestres, entonces es oro molido, ¿pero es eso fácil?