La Nueva Industria Audiovisual

El retorno del espectáculo: HD hasta en la sopa


Tenía guardadas unas notas aún pendientes del III Congreso Internacional de TDT que organizó Asimelec hace unas pocas fechas, seguro que recuerdan algo. José Joaquín Brotons, antiguo, que no mayor, prócer de la radio deportiva española y que ahora trabaja para Mediapro (la cantidad de elefantes sabios que acumula esta compañía en todas sus ramas es digna de tener en cuenta), tuvo una de las intervenciones más destacadas del citado congreso.

No sólo por aspectos formales (ese abuso del power-point mal empleado y esa renuncia tan típica a la síntesis y la seducción tan habitual de la mala comunicación de los españoles con mando en plaza) sino por puro contenido. Sí, se hablaba de HD y Brotons supo poner el asunto en la verdadera perspectiva: «La Iglesia católica debería subvencionarnos». Bocas abiertas de asombro entre el público y la solución del enigma poco después al aclararnos que la alta definición conseguirá que las familias vuelvan a sentarse juntas alrededor del televisor.

No es para menos. Yo lo he comprobado y recojo, además, los testimonios de todas las personas que con frecuencia consumen ya alta definición en el televisor. Un antes y un después. Una especie de iluminación en sus vidas porque parece que ya uno no puede creer que antes se viera la televisión tan mal. ¿O quise decir fútbol? Sí, claro, en los deportes la sensación es demoledora: yo no olvido la primera vez que vi un partido en HD, una mañana en Cannes en una demo que tenía la televisión japonesa. Esa sensación de boca abierta, de papamoscas, eso ha sido siempre el espectáculo y su retorno lo predice Brotons.

Tiene mucho de cierto. El mismo periodista deportivo se atrevió a opinar – y dijo que se atrevía y que simplemente opinaba, pero me pareció una opinión muy cualificada – que no habría Juegos Olímpicos en alta definición, algo que no extrañó en el fondo a nadie del negocio a pesar de tantos rumores, más cuando la misma Yolanda Marugán, ex Telecinco y ahora responsable de temáticos en RTVE, dijo casi con voz pequeña (aunque, y puede que por las circunstancias organizativas, una paradoja en la que nadie tenía tiempo para hablar pero en la que todos los ponentes exaltaban las cualidades de la organización, no sé si era cachondeo diplomático) que eso aún no estaba claro. En cambio, el presidente de la Corporación (antes llamado el Ente), anunció hace pocas horas que sí, que Juegos en alta.

Sumado a la oferta en HD que vendida con un nada desdeñable despliegue de medios por Digital+, aparece también el lanzamiento de ARTE en HD a través de Astra, empiezo a pensar que es tiempo de que considere que este comentarista no haga de herrero en su casa y sitúe un televisor Full HD en sus lares, aunque sea para sufrir al pasar de salón a dormitorio y frustrarse porque el segundo se ve mal y tener que comprar otro: los fabricantes de electrónica inician el gesto que conduce al frote de manos.

¿Pero qué consecuencias industriales tiene esto? Aparte de los puestos de trabajo en Taiwan y China Popular que se crean ensamblando televisores, sumados a los de los vendedores de electrónica de consumo en los grandes almacenes y, por supuesto, de los camioneros que volverán a transportarlos, el potencial disruptor de la alta definición me sugiere algunas cosas:

Uno piensa, casi diría que ha podido comprobar, que el ojo humano lo aguanta todo con tal de que le mantengan la atención. ¿Cómo se explica, si no, que se soporten determinadas descargas piratas (ilegales, alegales… lo que sean) con esa pérdida de espectacularidad que supone su deterioro por las formas en que se presentan en tantas ocasiones? ¿Cómo se explica que se aceptan estéticas borrosas, feístas, desenfocadas y deliberadamente faltas de nitidez por su valor para narrar? Al final, el ritmo, la atención son el espectáculo y puede que lo otro sea asombro. El asombro pervive hasta que se hace corriente.

P.D.: hace muchos meses, no obstante, Telefónica se atrevió a decir en una reunión de analistas en Londres que Imagenio se preparaba para dar los Juegos en alta. Hay una cierta ambigüedad en el anuncio de Luis Fernández, así que a lo mejor sólo se ve en Imagenio. Las relaciones entre ambas entidades se tienen, en círculos bien informados, como excelentes.