Veinticinco mil por ¿treinta o cuarenta? euros que pueden costar de media los packs de series, hacen a bulto un movimiento de 750.000 a 1.000.000 de euros por cada serie de verdadero éxito en la red. Lo contaba El Mundo ayer($), y no son tantas las series de éxito. Sí son las que imaginamos, y parece que se suman las españolas. Es decir, que la venta de DVD conteniendo programas de televisión son un dinero. La pregunta es si ese contenido ondemand puede trasladarse a otros sistemas de distribución ganando más dinero (haciéndolo accesible a mucha más gente, vía precio y vía disponibilidad).
Pero lo que es muy interesante son una serie de argumentos que se dan y que vienen al pelo de una entrevista que Chicadelatele tiene guardada como oro en paño y nos recuerda cada vez que es necesario mostrar las evidencias de la creencias del mercado. Creen en el mercado que sólo ellos, las teles, dan la máxima satisfacción. Pero leamos:
…en 2006, a pesar de que las ventas de DVD descendieron un 8,1%, las temporadas de las series subieron un 28%, según reflejaba un informe de la consultora Gfk.
«Si una serie me gusta mucho, lo que me apetece es ver los capítulos siempre que quiera y cuando quiera, sin esperar a que la pongan en la tele y sin tragarme los anuncios. De hecho, en momentos de bajón son bastante útiles»
«No tengo un horario que me permita seguir una serie en la tele. Por eso, cuando me engancho a una, me gusta apurar, ver todo lo que pueda de un tirón»
«Me las compro para verlas en versión original. Los doblajes suelen ser ridículos»
Ni siquiera internet resta cuota de mercado. El ogro, a la hora de la verdad, no es tal. «Internet no resta, no influye negativamente en el negocio», desvela Ceballos. «Las series crean una fidelidad que no tiene el cine, por ejemplo. Se crea una comunidad de consumidores que están pendientes de cuándo sale a la venta una temporada para comprarla», añade.
Bueno, pues ahora a pensar: a pensar cómo hacer para que veamos las cosas cuando queremos y no cuando quieren los estúpidos sistemas actuales, a darnos contenidos que nos enganchen durante meses (los contenidos, son más complejos): señores del cine decadente, piensen donde está el futuro y piensen que sí estamos pagando por una experiencia satisfactoria. Queda la duda de semejantes precios.