Era una de las muy controladas e inteligentes interrupciones que efectúa Cuatro en esa maravilla de producción que es Pekín Express. Un poco antes de que la tristeza me invadiera por la eliminación de Carlos y Mario de la carrera (en serio, qué bien caen, cómo narran en el programa alegría y tristeza, la disidencia, la complacencia y hasta la hipocresía), una autopromo de la cadena preparaba al público para la nueva temporada de Anatomía de Grey.
Todo fan que se precie de las series buenas de verdad tiene entre sus particularidades como espectador la muy seria queja del tiempo de retraso entre los estrenos norteamericanos y el consiguiente estreno local. Unos tiempos que no se justifican por el tiempo de doblaje sencillamente porque no, porque no se tarda tanto. La zozobra de los fascinantes tiempos tecnológicos que vivimos lleva a que a toda velocidad los fans – hoy las series son de fans, pero ya lo llamamos comunidades que es mucho más cool y que puede que consiga llamar la atención a lo que significa para el consumo audiovisual de hoy y el que viene – se descarguen los capítulos grabados directamente de la televisión por samaritanos del otro lado del charco.
Asombrosamente, la misma comunidad crea los subtítulos y las barreras de idioma se derrumban, con lo que no sé si conseguirán que, al escuchar las voces originales, volver al doblaje les cree sarpullidos al comprobar que esos no son sus personajes. Pasa en muchos países que, como nosotros, dan en hablar castellano. Uno, como espectador, rechaza el doblaje pero no está en contra de él, sólo aspira a que le den la opción de elegir hoy que la tecnología lo hace posible.
La venta/recordatorio de «sólo un mes» parece un mensaje dirigido a tranquilizar a descargadores irredentos. Difícil saber si en una cadena que vive con una media en torno al ocho, con sus mejores momentos en torno al once y sólo con milagros (House, la selección española) alcanza números de líder del mercado, ve que sus números pueden verse erosionados por la competencia de internet y el ondemand. Al menos, no te van diciendo que eres un delincuente por descargarla.
Difícil de saber, sí. ¿Pero puede deberse a otro motivo?
P.D.: ¿Quién es el montador musical de Pekín Express? Un monstruo.