La Nueva Industria Audiovisual

El conflicto entre cine y televisiones

He dicho en alguna ocasión que lo del cine español es cansino. Pero también constato que para casi todo el mundo es un tema repleto de confusiones alimentadas por los medios de comunicación convencionales, esos tan orgullosos de su papel en defensa de la verdad y la democracia por oposición a los pobrecitos bloggers: quizá el anglicismo esconde lo que son, que la sociedad tiene voz y no concede ese privilegio a instituciones sacrosantas nacidas hace dos siglos.

Terminada la digresión, paso a recomendarles este artículo publicado hace pocos días que es capaz, como pocas veces he visto, de hacer periodismo: las versiones de cada parte reflejadas con mucho rigor, aunque el titular y el tono tomen partido claramente. No son perfectos, como los bloggers.
El cine:

“Tienen una obligación por ley y unas concesiones gratuitas de publicidad –explica a El Confidencial el presidente de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (Fapae), Pedro Pérez-. Cuando sale El Orfanato no se quejan”.

Las teles:“

¿Por qué financiar cine y no teatro o circo?”, se preguntan desde otra cadena. “Se trata de un auténtico sinsentido. No hay más que ver las cifras de la gente que va al cine, con salas cerrándose en provincias a marchas forzadas. Al menos intentamos entrar en proyectos que sean buenos para tener una mínima rentabilidad, pero los retornos son raros y pelotazos hay muy pocos.

En el momento en que lean esto (uy, como en el cine) estaré volando a lo que antes llamábamos Bombay y que los hindúes ahora llaman Mumbai. Voy a ver qué aprendo de Bollywood. De entrada, ya sé que hay más ciudades haciendo cine, mucho cine, en la India. Y que lo que nos divierte, esas películas de danzas tan alejadas de nuestra manera de entender el mundo son cosa principal de esa ciudad, pero que hay otras cosas. Disney, Sony, Dreamworks están por allí. Algo querrá decir.