La Nueva Industria Audiovisual

Vivir de donaciones en el video: Alive in Baghdad

Es bien cierto que Alive in Baghdad tiene como «modelo de negocio» el recurso a donaciones para sostener una de las historias más fascinantes de la producción independiente, sea video online o convencional la perspectiva que tomemos. Y es bien cierto que Mobuzz tiene como pretensiones el entretenimiento y el beneficio económico como motivación para emprender, más allá incluso de la fascinación por el medio que puedan tener sus creadores.

Este comentario viene a cuento porque es posible que aparezcan muchas objeciones sobre las finalidades y la naturaleza específica de cada caso. Alive in Baghdad entra dentro de las cosas elevadas, de alto concepto moral. Pero existe un elemento común e inapelable: pedir dinero a los espectadores que desean la pervivencia y existencia de un programa, de un proyecto, de un show de video en forma de donación, no tiene nada de oportunista, inmoral, inadecuado o insólito: la idea de «support» tan típica de sites americanos no es nueva.
Hay críticas legítimas en toda la red acerca de lo que debieran o no debieran hacer los gestores de Mobuzz con su negocio y dianósticos de toda clase sobre lo que han hecho mal y bien. Pero las que son verdaderamente injustificadas son las que se realizan por el simple hecho de pedir donaciones y comparar las situaciones personales con las de una empresa que… se queda sin fondos. La audiencia es la que manda en este negocio y si la audiencia quiere que siga, es lo mismo tener clientes que tener donantes: si alguien cree que le merece la pena el trabajo de los demás, el que sea, no es precisamente absurdo sino consecuente corresponder con el esfuerzo ajeno. Y es consecuente, también, pedirlo.
De los errores, seguro que aprenderán.