La Nueva Industria Audiovisual

Crisis, medios, modelos de negocio y el papel del estado


Varias conversaciones a lo largo de la semana con ejecutivos muy introducidos en el mundo de la televisión. El panorama de todos – todos – los medios que solemos llamar convencionales es aterrador. Para muchos, toda esta desgracia es la esperada muerte de los grandes dinosaurios, esas empresas malditas que no comprenden la era digital. Como la crisis de la minería o de la siderurgia, los conglomerados que sostienen prensa, radios y televisiones van a su transformación definitiva: conviene hacer constar que sigue habiendo minería y siderurgia.

El anuncio ayer del presidente Sarkozy (jaleado por sus potenciales beneficiarios españoles, claro), del que para un servidor de ustedes no deja de ser un curiosísimo sistema por el que los cambios de estructura de estas empresas los paguemos todos los ciudadanos y se cree una ventaja competitiva que me parece injusta entre lo que llaman periodismo y otras gentes de internet, no es algo que se encuentre aislado o sin consecuencias en España. Recuerden que Juan Luis Cebrián ya apeló a la democracia y la opinión pública mantenida por él mismo y su diario para obtener IVA cero para los periódicos y que empleó como argumento el que en el Reino Unido ya se hacía. Recordemos que acaba de anunciar con tintes maximalistas la reestructuración de PRISA con un lamento por la muerte del papel y con la esperanza puesta de mantenerse algún día en él. Desconocemos si ha oído hablar de la tinta electrónica.

No es el único, con toda seguridad. Pero la crisis de la prensa tiene una derivada que no se está poniendo en evidencia pública aún: la crisis de la publicidad afecta dolorosamente a las televisiones que son propiedad de los mismos medios que tienen periódicos y que, en varios casos, no tienen todavía rentabiliad y que deben ser sostenidos por los ingresos de sus medios de prensa tradicional. Vocento, Prisa y Unidad Editorial, de forma indirecta Mediapro, tienen televisiones que no ganan dinero, están en fase de lanzamiento y son financiadas por sus estructuras de grupo. Atentos: ya hay presiones de alto nivel político para poner remedio a esta situación a costa de nuevas prebendas, acuerdos, beneficios legislativos y puede que económicos.

Ayudar de la forma tan truculenta como se está pretendiendo a los medios condenados a transformarse es un asunto que no es independiente de posiciones ideológicas. Es más, si bancos, fabricantes de coches e inmobiliarias pretenden ser salvadas en nombre del bien público, ¿por qué televisiones y periódicos no? Cada uno encontrará sus razones desde el punto de vista de su modelo de sociedad favorito, yo no encuentro ningún motivo que me convenza. Pero lo sangrante es que al mismo tiempo que se llenan la boca todos estos actores, gobierno y medios tradicionales, clase política y élite pensante sobre el desarrollo de la sociedad de la información resulta que los emprendedores de internet, las empresas y business angels que han puesto su dinero de alto riesgo en nuevos medios, no tienen ningún tipo de ventaja y han de competir contra estas empresas con las manos desnudas: todos los grupos anteriores captan publicidad en internet, los medios públicos subvencionados también y, sobre todo, no tienen colchón al que acojerse.

Muchos se ofendieron porque un emprendedor, Anil de Mello, pretendiera salvar su compañía, gustara o no gustara, tuviera modelo de negocio o no, apelando a sus consumidores. Los gritos desbordaron todo lo inimaginable. Ahora parece que nadie hablará de cancamusas ni buscará adjetivos gruesos para ver cómo se saca ventaja legislativa y económica del dinero de todos para salvar otras compañías que parece que no tienen un modelo de negocio adecuado. Ir a tu público a por donaciones libres, un crimen. Que el estado pague la televisión y que los operadores privados cambien las leyes a su mejor conveniencia con la colaboración necesaria de los partidos políticos no se sabe lo que es. Lo cierto es que ya nadie copia libros a mano, aunque fuera cultura y aunque los copistas se quedaran sin trabajo.


Créditos
: El cementerio abandonado de la foto se encuentra en la galería de Malybelen, quien la comparte con licencia CC.