¿Lo es? En verdad, sí. Pero este malvado comentarista se ha quedado con la mosca detrás de la oreja cuando ha visto que Pedro Piqueras en el telediario de esta misma hora a la que escribo, en Telecinco, que ha puesto el dinero, ha presentado la película con esas palabras textuales. ¿Lo pillan? No ha dicho «una de las producciones más ambiciosas del cine español«. ¿Síntoma de una marca, la de cine español, que es negativa? Quien sabe si existe esa deliberada intención.
Teniendo en cuenta la tremenda internacionalización de la producción a lo mejor no se les ha pasado por la cabeza tanta sutileza como esta maldad mía. Pero lo cierto es que de esta producción, si sale mal, es decir si se aburren cuando vayan a verla (¿o la descarguen?) no dirán «vaya mierda el cine español», sino vaya mierda de peli o que Amenábar la ha, literalmente, cagado, y me perdonen este fácil recurso escatológico reflejo del sentimiento popular.
¿Puede el cine español hacer 20 películas al año de 40 millones de euros? La pregunta está mal formulada. La pregunta correcta es si existen productores españoles capaces de realizar veinte películas al año con distribución mundial. Sé de alguno que está asombrosamente en el camino. Que le salga bien. Pero en el mercado del entretenimiento no hay excusa para seguir haciendo películas con valores de producción insuficientes.
Algún amigo del cine me dirá que cómo se me ocurre hablar de esas cifras. Bueno, vale, cuarenta millones no (Planet51 ha costado cincuenta y Telecinco no la ha mencionado como una de las producciones europeas más ambiciosas, aunque lo sea), pero me están entendiendo en los conceptos. Isabel Coixet hace un cine intimista que, personalmente, me gusta, y lleva años haciendo películas de entidad internacional sin tener que llenarlas de efectos de luces. Hay espacio para eso que se parece a lo que dicen cuando dicen que es cultura y hacerlo con una dimensión industrial. La dimensión industrial abarca la selección del talento (ay, Marsé, Marsé, que has dicho que han caído y no tienen puesto donde ir), pero especialmente hay que tener vocación previa por emplear los conceptos correctos que es lo que, un servidor cree, no abunda.
P.D.: Banderas también dice que el cine español sí tiene talento. Y tiene razón, pero ¿por qué sigue haciendo películas gente sin talento que un mercado normal no volverían a rodar una película o, aún más, ni siquiera hubieran rodado la primera? Por cierto, El Camino de los Ingleses es una película estupenda de una novela magnífica. Hemos (he) descubierto que Antonio Banderas es mejor director que actor. No sé si a él le gustará lo que cuento, partiendo de la base de que hay que ser un pedazo de trabajador para triunfar en Estados Unidos y llegar a tener un voz protagonista en inglés en una película de animación del calibre de Shreck. Miren, sumemos: Amenábar, Coixet, Banderas… falla la estructura ¿no creen?