La batalla de la transición tecnológica reside en la dura pugna entre quienes persisten en su vocación de controlar el contenido y, con ello, una forma ciertamente mucho más sencilla (al menos, visible) de hacer un negocio, y la más que posible realidad de que el público hace lo que le da la gana y retorna al origen de los contenidos: las historias pertenecían a los pueblos y se contaban de unas personas a otras con las transformaciones y añadidos que el salero y el buen contar de cada uno quería ponerle.
Canciones de gesta, romances, cuentos, toda la literatura y las canciones populares se originan en formas perdidas de transformación y difusión de relatos. La abundancia de medios para captar, reproducir y transformar contenidos hace que, lo cuenta Jenkins y suena a autoridad, nuestro miedo atávico al control de nuestras vidas por grandes demiurgos que observan todos nuestros movimientos se invierta de forma muchas veces incómoda: la casi anulación de determinadas formas de intimidad, no digamos de determinados secretos, gracias a la ubicuidad de cámaras y redes convierte al Gran Hermano en el desbordado y vigilado: Orwell imaginó un mundo centralizado como los totalitarismos de su tiempo y nuestra red es una enredadera distribuida e incontrolable.
A ver y escuchar.
Henry Jenkins on Transmedia – November 2009 from niko on Vimeo.