La Nueva Industria Audiovisual

Una oposición sindical 2.0 contraria al fin de la publicidad en RTVE

En pocas horas ha aparecido un movimiento interesante: un grupo que me confirma su visión sindicalista del problema, crea un twitter, un blog y una página en Facebook para canalizar su protesta y, se supone, luchar, porque no se lleve a cabo la anunciada supresión de la publicidad en la televisión pública estatal. El nombre es inequívoco: RTVE en lucha.

Tienen un claim en la cabecera de su blog que reza como sigue:

RTVE sin publicidad significa dejar de ver AMAR EN TIEMPOS REVUELTOS, muchachadanui, aguila roja. no enterarte de noticias de television y no ver eurovision ni teledeporte ni motogp ni muchos mas…

Francamente, creo que esto no es así. A RTVE le va a quedar un dinero verdaderamente espectacular para hacer muchas cosas, entre ellas todas estas. La limitación de uso del dinero va a afectar únicamente a la compra de derechos deportivos y la emisión de cine comúnmente llamado americano. Todo lo demás se podrá seguir haciendo.

Curiosamente, se afirma en tono de protesta que la financiación de RTVE va a salir del bolsillo de todos los españoles, pues tienen pensado subir las tarifas si tienen que pagar a rtve…» y yo me pregunto que desde cuándo no ha sido así: todas las pérdidas inmensas durante generaciones se han pagado con dinero público y se seguirán pagando.

Observo la mezcla de muchos argumentos que entiendo contradictorios teniendo en cuenta una trayectoria sindical clásica española, como es la de preferir que el llamado servicio público sea pagado con publicidad frente a impuestos, sea vista como algo negativo. Lo que sí es cierto, es que el tinglado de la financiación de la televisión pública se ha resuelto como el gobierno ha podido frente al desquiciamiento de un sector privado de la televisión y la comunicación agobiado por la crisis publicitaria y el cambio de paradigma.

Nos ha traído cosas lógicas (la doble financiación creaba competencia desleal) y cosas disparatadas, como la tasa a las telecos y el hecho mismo de que las privadas paguen la estatal (¿y por qué no las autonómicas o las locales?). Precisamente en las contradicciones y las nuevas ineficiencias que presenta el modelo – sigo viendo que nadie dice que se reduzca el presupuesto – reside, y esta acción de lucha es un ejemplo, la semilla que conducirá a lo que, para mí, es el resultado inevitable del paso de los tiempos: la televisión pública se disolverá como un azucarillo salvo para casos filantrópicos e hiperlocales.

Las razones por las que pienso así son múltiples y las he explicado en muchas ocasiones y van más allá de posiciones personales sobre el sentido de lo público y lo privado. Y esas razones tienen que ver con que la hiperabundancia de contenidos y de acceso a su difusión que entraña la sociedad en red, elimina uno por uno cualquier argumento en favor de que los gobiernos sostengan grandes corporaciones de medios de entretenimiento, presunta cultura y presunta información. Al final, la única excusa imbatible, pero por supuesto frágil como todas las que tienen que ver con la política, son las empleadas en Francia: la preservación de la identidad y una supuesta defensa del buen gusto.

Con todo, me he subscrito como seguidor de las tres vertientes de RTVE en lucha, me resulta apasionante como la sociedad civil organizamos nuestra comunicación sin, precisamente, pasar por las fauces de los medios de los gobiernos y de los medios privados sustentados con prebendas regulatorias. Pase lo que pase, ya he comentado que éste es un episodio más que llevará a un final inevitable: si las empresas privadas pagan la televisión pública, tarde o temprano presionarán y lograrán suprimir su pago. Y ese primer asalto se dará cuando se descubra que no hay necesariamente más dinero para la televisión privada.