Pero en plena resaca de la orgía identitaria que configura el entorno de la defensa cultural a ultranza y en la existencia de un cine basado en la identidad que tuve que ver ayer, me inclino por otra tradición y me vuelvo a tirar de los pelos por la incapacidad institucional para crear masas críticas de espectadores en torno al cine de consumo generalmente adulto y tendente a cultivado que es lo que llaman cine de autor… en español . En este mundo global, tan futbolero que vemos las ligas de todas partes, ya duele que no pueda crearse un mercado natural entorno a la lengua española. Miren: Argentina y España juntas ya suman tantos espectadores como Francia. ¿De verdad hay que centrarse en copiar el modelo francés o hay emprendedores que pueden hacer productos que interesen a países que se enamoran de Serrat y Les Luthiers al mismo tiempo?
Nadie dice que sea fácil, sino si hay una alternativa mejor a la vida asistida. Los argentinos, también pelean por defender su cine. Yo soy un espectador, quiero elegir las que me gustan y el sistema no me deja ver todas las argentinas que quiero ver, y eso que tengo unas cuantas en legítimo DVD en mi casa. Este es su spot.