Por un lado, están las consagradas a perfiles individuales: Tuenti y Twitter. La primera, con un target más juvenil, es ideal para programas dirigidos a este público. En cambio, Twitter, más generalista, se abre camino entre los medios españoles sin llegar a las cifras de followers de EEUU.
Está claro que hay alguna una laguna conceptual en el redactor (¿diferencia entre microblogging y perfiles en redes? ¿Facebook no está consagrada a perfiles individuales?) y alguna duda sobre la edición (¿por qué se supone que el lector sabe lo que son followers cuando está explicando las diferencias entre una y otra?). Pero lo bonito es que hablan casi todos los artistas de la escena del internet televisivo de escala estatal y permite hacer un pequeño retrato del estado de la cuestión.
- Facebook gana. Pardiez. Es mucho más operativo para las empresas que Tuenti para mostrarse, es obvio. Interesante la mirada de Telecinco sobre el futuro: «dependerá de las redes que triunfen». O de la política que mantenga a las empresas cuidadas sin sorpresas. Y de que no aparezca una nueva aplicación que, como el nuevo bar de moda, se lleve a los vecinos con la música a otra parte. ¿Será Google Wave the next big thing y trasladará el flujo de vida a un escenario aparentemente más dinámico que Facebook? Eso a nivel masivo, porque siempre hay chiringuitos para exquisitos y gente que no quiere ser vista.
- Si Facebook gana, la tendencia a su uso a través de connect y el hecho de que todos siguen la estela del innovador (CNN) y aplican esta posibilidad a las emisiones en directo, también gana. Claro que todo esto no es más que un aperitivo de lo que seguramente está por venir. Y me extraña que vaya a ser tan simple. El campo de la conexión en directo para televisión y redes necesariamente va a evolucionar mucho. Pero también habrá que ver cómo se maneja el retorno económico en esos entornos. Una incertidumbre más de estos negocios: los modelos de negocio basados en chat en el pasado ¿sirven de referencia? ¿para bien o para mal? ¿tiene que ser la participación un centro de beneficio?
- Las cifras que presentan de seguidores, usuarios, fans o como queramos llamarlo son un reto: si cinco miles y treinta miles son un indicador de éxito para un medio acostumbrado a contar incluso los fracasos en millones, muchas cosas hay que explicar. Por ejemplo, si contar en millones seguirá teniendo sentido o si, sin tener millones, alguna vez servirán esencialmente para algo. Esas decenas de miles de fans, o esos millares de fans, ¿qué representan cualitativamente? Por supuesto, unánimemente se apela (apelamos, claro) al diálogo y al contacto con el usuario como virtudes magníficas, pero ¿qué consiguen realmente sobre el objetivo final de la programación, que es ser vista y esos espectadores vendidos a un anunciante? ¿Qué consiguen sobre la fidelidad de esos mismos espectadores? ¿Cuánta conversación puede llevarse cuando – o si – la presencia en redes se incremente a centenares de miles, ni siquiera a millones?
- ¿Quién tiene más fanatismo a su alrededor, las cadenas o las historias? Los virtuales seguidores de los personajes de las series son, por goleada, mucho mayores alrededor de los personajes y los programas que de las cadenas. Y, puestos a apurar, los personajes están por encima de los propios programas. Yo ayer apuntaba a Risto como minifranquicia. El talento, como activo primigenio que no cambia. El viejo conflicto de si se ve la cadena o el programa podría agudizarse en términos de redes sociales y decantar la victoria, como casi siempre (¿hay algún ejemplo donde no gane?) a ese misterio que es el contenido.
Y un elogio al redactor vapuleado: ha contado la presencia de seguidores y fans en cadenas y programas y se ha rastreado las páginas más que los bloggers, que tanto apelamos a nuestra poder sobre el nicho, hemos hecho. Oigan, qué rápido va todo: hace unos meses tuve que hacerme una para un cliente y ya no se parece en nada. ¿Surgirá un nuevo servicio de monitorización de las redes como valor añadido o esto se hace a ojo? Si alguien me lo pide, lo invento…