Ya es moneda corriente el empleo de YouTube por parte de organismos y empresas. Una nueva campaña de Damm para el lanzamiento de una nueva cerveza (Saaz) destinada a aquéllos que no les gusta la cerveza (¿esto se puede hacer?) me parece muy paradigmática de cosas muy interesantes.
La campaña se plantea como un referéndum donde supuestamente se debe decidir si se fabrica la cerveza o no. Con un site de estética revolucionaria de los años treinta se explica al participante lo que tiene que hacer. Y ahora es donde viene lo bueno:
- el personaje conductor recorre la ciudad «haciendo campaña» (mítines, pegada de carteles) y todo está alojado en You Tube.
- los votantes pueden subir fotos de su votación (han tenido que probar la cerveza, detalle importante)… y se aloja en flickr.
En la publicidad convencional, las televisiones y los periódicos captaban la atención del público y vendían «espacio» en forma de tiempo o centímetros cuadrados. El anunciante pagaba el valor de ese tiempo o espacio. Pero ahora YouTube y Flickr captan la atención, el anunciante no tiene los costes de pagar el espacio y esos sites se supone que revenden esa atención a otros anunciantes que esperan algo del público que ha puesto sus ojos en ese espacio.
Además, el anunciante obtiene el valor de la viralidad que proporcionan los sites en los que se comparten videos e imagenes. No es descabellado pensar que estos sitios, si se generalizan estas campañas y con éxito, traten de crear modelos de negocio más parecidos al pasado una vez que el público ha cambiado de canal de distribución (o de fijar su atención). Una duda es si el componente libre, la credibilidad de la honestidad por ausencia de interés económico que tienen estos sitios, pueden desvalorizarse si se inundan de contenidos destinados a la publicidad y cobrados por el site. Con lo que puede volver a perderse la atención. Veremos.