La Nueva Industria Audiovisual

La televisión «corporativa» del PSOE se renueva con luces y sombras


Pondré por delante el disclaimer (¿se dice en castellano exoneración de responsabilidad?): hablar de cualquier cosa relativa a un partido político suele presuponer al lector de antemano a favor o en contra de lo que se va a escribir en función de la particular visión del mundo que cada uno se ha dado. Y lo que es peor: implica que supone intenciones o tendencias en el redactor. Así que aviso: este es un blog dedicado a los cambios del sector audiovisual por causa de la tecnología y a eso me ciño. Como todo el mundo, voto, pero no lo voy a contar aquí.

Las luces evidentes son, en primer lugar, el nivel de repercusión (dice la nota de prensa que son más de 900.000 los usuarios que han pasado por allí y más de tres millones y medio de vídeos descargados) y, a mi juicio, algo especialmente importante que ha conseguido esta televisión ip: de la noche a la mañana esta iniciativa puso la posibilidad de creación de televisiones corporativas (o institucionales) en la mente de muchas empresas y organizaciones, siendo un verdadero hito del avance de la nueva industria audiovisual. Añadiré que la calidad del streaming es especialmente buena y, de modo especialmente importante, la voluntad y el esfuerzo de actualización constante de contenido. Es decir, que algunas cosas tremendamente importantes están muy bien conseguidas.

Pero hay otras que no acabo de comprender, especialmente cuando hablamos de renovación:

En fin, que siendo el producto institucional del mercado español que, hasta el momento, me parece más avanzado en consistencia como producto y en compromiso con el contenido, creo que sus promotores obtendrían mucho mejores resultados con una plataforma más coherente con los retos de la sociedad en red. Existe la tentación de pensar que estas limitaciones de concepto provienen del desconocimiento real de los cuadros de los partidos sobre en qué consiste la sociedad digital que luego pretenden impulsar en sus programas y decisiones. No lo sé y no afirmo nada, pero nada mejor para hacer unas buenas leyes sobre la sociedad de la información si tus propios integrantes se encuentran experimentando en qué consiste eso que parece ser tan vital para el futuro.