La Nueva Industria Audiovisual

El paradigma de las tres pantallas tiende a consolidarse: Nielsen tiene los datos


Consultores, empresas de suministro de broadband y hosting, buscadores de capital riesgo, bloggers como quien les escribe, hemos insistido, no sé si porque nos leemos los unos a los otros o por pura lógica, en el futuro basado en tres pantallas consumidas indiferentemente. De modo incipiente, ese futuro ya está aquí y lo está por haberse sentado los rudimentos de un aspecto esencial para el progreso de esta industria: el establecimiento de un sistema de mediciones que permita comparar el consumo de vídeo por cualquier canal y no sólo los ratings de televisión (más TiVo, recordará oportunamente Jack Lab).

Nielsen acaba de publicar la primera edición de unas métricas que pretende que sean trimestrales en las que se compara el consumo de cada pantalla y las posibles relaciones entre ellas. El New York Times hace un análisis completísimo de sus consecuencias y, si bien se deja claro que esto es sólo un primer paso, lo cierto es que ya existe ese paso. Y que lo que se cuenta tiene un valor, en mi opinión, enorme.

¿La televisión y las grandes televisiones amenazadas por internet? Ja, ja. Como sucede con las métricas españolas, en EE.UU la gente consume más televisión – convencional – que nunca. Efectivamente, la objeción es si ven la publicidad que lo soporta, pero la prensa no puede presumir en sus métricas de crecer un uno por ciento al año. Lejos de ser canibalizada por internet, todo indica que los medios de acceder al vídeo se complementan entre sí y que, probablemente, de lo que estamos hablando es de que el vídeo se hace ubicuo y puede que punta de lanza de la comunicación: las webs de los periódicos cada día tienen más vídeo y empiezan a adquirir el sospechoso aspecto de convertirse en otras formas de ver televisión.

¿Pero cuál es la gran sorpresa? Siempre que lo cuento en España me miran con ojos como platos: el consumo de televisión en el móvil. Tomen nota, lo dice Nielsen: el promedio de consumo de vídeo en la red es de dos horas y diecinueve minutos y en los teléfonos móviles ¡tres horas y quince minutos!. ¿Quiénes son los culpables? Los muchachos y muchachas entre 12 y 17 años… lo que hace la autoafirmación personal cuando se descubre el mundo.

Otros monstruos que amenazan las cuentas de resultados, como el time-shifting, todavía es sólo el 5% del consumo total, lo que no cuadraría con otros datos que me llevan a pensar que sería el diez por ciento. O puede que sí sea coherente.

En definitiva, los cambios de los patrones de consumo están ahí pero pudiera ser que la incómoda verdad del negocio, es decir, que son los contenidos los que conforman el consumo, confirmen que, con otros métodos y otras formas de hacer publicidad, serán los grandes dueños de las televisiones de ahora, junto a sus grandes grupos multimedia, los que tengan en sus manos esta industria. Es decir, que ni siquiera un parvenú como YouTube (los datos económicos son desalentadores y los problemas con el copyright una losa) puede cambiar la jerarquía de las cosas: a diferencia de la música, donde Apple cambió las reglas del juego, en el vídeo los mismos serán los mismos.

Créditos: fotografía de Breakfast for dinner, bajo licencia CC, reconocimiento no comercial sin obra derivada.