Creo que es Ignacio Ramonet, el director de Le Monde Diplomatique, el que suele insistir en la complejidad de los asuntos modernos y la dificultad, por el esfuerzo que consume, de informarse correctamente para opinar. Lo dice o diría como uno de los problemas de la democracia. Las subvenciones al cine puede que sea uno de esos problemas donde la sociedad pone el grito en el cielo pero suele faltarle perspectiva e información, siendo un asunto que cobra actualidad como todo el mundo sabe.
Como el Ministerio de Cultura es bastante transparente con estas cosas, acompañando a esta entrada tienen la memoria de ayudas al cine de 2008. Una lectura atenta les permitirá hacerse un cierto jucio de determinadas cosas, pero requiere una involucración activa en la lectura. Como siempre, el diablo está en los detalles y si el sistema produce lo que produce se debe a la finura de la leyes y decretos y en cómo se manejan por los participantes del sistema.
Algunas cosas para los osados que quieran informarse:
- Subvenciones directas o indirectas en España hay para casi todo. La sanidad, los pañales de padres recién nacidos, el metro, la agricultura, las televisiones públicas o la asistencia a ferias y congresos internacionales. Yo he visto a la Comunidad de Madrid subvencionar la compra de pecés en las PYMES. Es decir, que debe ser su opinión sobre la subvenciones en general y, en todo caso, la forma de hacerlas y lo que consiguen, lo que deben tener en cuenta. No que sea un hecho excepcional.
- Además de las subvenciones, hay previstos una serie de estímulos fiscales que se basan en deducciones en el impuesto de sociedades para los que inviertan en las películas. Este es un mecanismo que empieza a desarrollarse realmente ahora y que parece que va a ser decisivo en los próximos años.
- Como muchos saben, las televisiones que emiten cine no superior a una determinada antigüedad tienen obligación de dedicar parte de sus ingresos a financiar a productores independientes. Las televisiones públicas con subvenciones, también. Esto no se computa como subvención, sino que jurídicamente son coproducciones y/o compra de derechos., aunque se hagan por televisiones públicas con déficit.
- No hay país en el mundo con una cinematografía propia que no tenga un sistema de incentivos, de subvenciones o de las dos cosas a la vez en los que la involucración del sector público no sea decisiva.
Para redondear la jugada, pueden examinar los datos de taquilla y espectadores año por año. Con un poco de suerte, llegarán a una conclusión importante: se opine lo que se opine de las subvenciones, el presidente de los productores, tiene razón: se hacen demasiadas películas españolas, lo que impide concentrar los presupuestos en menos proyectos con más opción de competir y, por tanto, crear un círculo virtuoso que facilite más éxitos y, por ello, más dinero fuera de las ayudas. Los más avispados pueden incluso darse cuenta de quien es el productor que debe sentirse mejor con los últimos cambios. Y redondeando la jugada, podrán ver que las televisiones ponen dinero, pero que también buscan la forma de recuperar parte de lo que han puesto por la vía de las ayudas públicas.
¿La relación de todo esto con las descargas y la red? Son cosas diferentes, pero están en el mismo contexto al estar relacionado con la financiación y comercialización.