Como casi todas las figuras de Motown, sufrían un contrato miserable: un porcentaje del 6%; cada miembro recibía medio centavo por single vendido o dos centavos por elepé. De las royalties se descontaban los gastos de producción, con lo que andaban siempre en números rojos: registraron 469 canciones, de las que se editaron 175, pero pagaron por todas
Como siempre, el poder de negociación altera los porcentajes (en el mismo artículo se explica la mejora de la familia Jackson con CBS una vez liberada de Motown) pero el poder de negociación es una excepción en un negocio controlado por los distribuidores. ¿Les cuento algo? La liquidación de la recaudación de cine de una de esas distribuidoras americanas conocidas como majors, se parece mucho a lo que han leído. Detrás del discurso de los autores desprotegidos que esgrime una industria en transformación, lo que suele predominar en la mayoría es la resignación a la liquidación que otros hacen del dinero.
Muchos se han reído de mi presencia en la fiesta de HombresG el otro día, pero tenía el interés de ver la andadura de unos artistas que quieren gestionar mejor su carrera – es decir, sus ingresos y su libertad creativa – con, al menos, una intermediación diferente. Fue divertido, no tengan prejuicios. A David Bowie ya lo tengo en spotify.