De la introducción del informe producido por la Computer & Communications Industry Association:
Mientras que la propiedad intelectual no es el único- ni necesariamente el mejor – medio de promover la innovación en cualquier caso, su extensión es el medio con el que se suele exhortar al Congreso. Pero, ¿a qué coste? ¿en cuánto se ve la economía afectada allá donde se trazan las fronteras de la propiedad intelectual?
A saber lo que se genera por las excepciones (el fair use) de la propiedad intelectual es el objetivo del informe que, concluye en la misma intrducción que «debemos ser cuidadosos de que ningún intento de alterar la propiedad intelectual no pasen por alto ningún sector crucial de la economía».
La parte más divertida del estudio es que sigue la mismas metodologías que los estudios que tratan de calibrar el daño de las infracciones del copyright. El tono editorial es el de la realidad tecnológica del siglo XXI:
Nuestra política sobre la información debe, por tanto, equilibrar los incentivos que crea la regulación de la propiedad intelectual con los desincentivos que genera. Durante 300 años las leyes de copyright han reconocido ese frágil equilibrio. Sin embargo, sólo estamos empezando a entender en su integridad en el siglo XXI que lo que el copyright deja sin regular – la economía del fair use – es económicamente tan significativo como lo que regula.
Los números que se proponen hacen responsable a esta contribución del 23% del crecimiento de los Estados Unidos en el quinquenio del 2002 al 2007. Para un servidor de ustedes es demasiada la cantidad de análisis que conduce a una revisión de la legislación no al incremento de los espacios protegidos sino a su devolución a la sociedad que es, justamente, lo contrario a lo que las legislaciones que se emprenden aspiran. Mejores comentarios en Ars Tehcnica.