El abogado triunfador dice: «Creo que esta sentencia ha de hacernos plantear cuales son los límites de la propiedad intelectual en el siglo XXI». Es buena la mención a los tiempos, porque es la lógica tecnológica de los tiempos la que cuestiona el sobredimensionamiento de esa propiedad tan evanescente e improbable que es la que se aplica a ideas, conocimientos y lo que se tiene por creaciones. Más arriba dice: «No hemos sufrido amenazas, pero durante siete meses tuve los detectives de Metodo 3 siguiéndome […] esos detectives fueron pagados por SGAE». Este es el estado de la cuestión: una sociedad perseguida para el sostenimiento de privilegios. Los abogados militantes, lo tienen claro: «Gracias a la voluntad de nuestros gobernantes (tanto el PP como el PSOE votaron la imposición del canon) el Estado de Derecho puede mantener parálisis temporales del orden de siete años mientras se esquilman las arcas públicas a favor, bien de los partidos a los que representan, bien en favor, como el caso del canon, de unas asociaciones privadas con las que les unen no se sabe muy bien qué extraños lazos». Por hacer memoria: también terminamos con la mili porque dejamos de ir.