Hay formas excesivas de protección de los conocimientos por parte de los países ricos, a través de un empleo demasiado rígido del derecho a la propiedad intelectual, especialmente en el campo sanitario.
La cita la tomo de una larga explicación de David de Ugarte sobre la encíclica Cáritas in Veritae de Benedicto XVI. La interpretación de David es un ejercicio muy interesante de vincular el desarrollo de la sociedad en red (elementos como la fraternidad y la lógica de la abundancia que tanto se investiga desde el entorno de Las Indias) con el pensamiento puesto en marcha desde el Vaticano.
Por supuesto, una vez que se mezclan unas cosas con otras (católicos, propiedad intelectual, formas de entender la libertad y el capitalismo, la particularidad idea que cada uno desarrolle sobre lo que es comunidad y comunitario en su relación con el individuo) suelen aparecer incomprensiones y la tendencia, tan humana, a encerrerarse en trincheras intelectuales. Hace poco viví una experiencia que algunos vieron en directo.
Mi posición inicial parte de mi aversión a los monopolios. El interés hoy de esta cita reside en poner en evidencia cómo la estructura legal vigente de la propiedad intelectual simplemente se ve cuestionada desde demasiados ángulos como para que el debate siga siendo el del cansino discurso catastrofista de las descargas. Si debe existir o no, es un debate igualmente importante, pero quedémonos ahora (porque aquí hablamos de industria del entretenimiento) con que el charco es ya muy grande.