La Nueva Industria Audiovisual

¿Recuerdan que Bob Iger no quería contenidos que no alimentaran otras ramas de la compañía? Eso es la compra de Marvel

Es una jugada estelar. Todo el mundo resaltará de modo sencillo que se adquiere un catálogo de excelentes personajes en la era de las franquicias de contenido. Lo esencial no sólo es la capacidad de explotar cientos de historias y personajes aún no explotados, lo esencial es que no lo harán los demás.

En una era en la que los grandes contenidos verdaderamente rentables son aquéllos capaces de crear sinergias en bienes físicos, crecer en parques o en shows de televisión, historias adaptadas a formas en las que el mero pirateo o el mero visionado de una película no lo es todo (exceptuando el 3D), en una era en que esos contenidos van a ser – siempre lo serán – escasos, quedarse con una cantera así, es un activo verdaderamente real. Marvel tiene deals con el resto de estudios y una vez vayan venciendo todo quedará en el reino de Mickey.

A muchas personas amantes del audiovisual y el cine les molesta o no terminan de comprender el peso que adquieren este tipo historias y personajes en la gran estrategia de contenidos y de emisión de cadenas y otros actores del sistema: desgraciadamente para historias y públicos minoritarios, la escala de estas empresas obliga a crear productos globales aceptados por públicos mundiales de múltiples edades y que su consumo exceda la propia historia. Las empresas de cómics hace tiempo que están concebidas para crear personajes, que las ventas de ejemplares importen un pito, y vender derechos al cine y compartir los ingresos por licencias. Justo lo que necesitan los estudios.

Y por rizar el rizo: el mundo del cómic de Marvel es, como decirlo, tan de gente de redes sociales…

P.D.: El asunto Bob Iger lo contaba aquí.