Juan Herbera acaba de realizar uno de esos análisis intensos, profundos y retadores que sólo tienen lugar gracias a los blogs: ni las publicaciones tradicionales especializadas, ni las simplificaciones de las redes sociales ni qué decir, por supuesto, de los medios de comunicación generalistas que, de tan generales, sólo alcanzan a hacer generalizaciones prácticamente de todo. Disculpen el speech, pero es cierto. Porque además debemos sumarle su permanencia en el tiempo y la capacidad para generar una deliberación consistente dentro de las personas interesadas. Un día me atreví a proponerlo: el mundo del cine (audiovisual o convergente, que yo ya no veo fronteras de nada) necesita más blogs. Y este es un ejemplo.
Suelo decir (me puedo equivocar) que la dificultad de trasladar a los gestores de empresa tradicional al mundo audiovisual suele residir en la dificultad de entender la naturaleza poco predecible del éxito de los contenidos, porque rompe sus esquemas de planificación de un negocio y lleva a discusiones infinitas. Como sucede con el marketing de cine: recuerdo una comida estupenda con Juan Carlos Tous explicándome cómo debatía en una escuela de negocios la cantidad de factores no controlables que arruinaban un estreno hasta que los interlocutores, sabios profesores y especialistas en márketing, le dijeron que a tanta incertidumbre, ya no quedaba más que el «método APH»: a puro huevo. Lo que no quiere decir que el cuidado análisis de los datos y el diseño racional de una estrategia basada en una buena metodología no tengan nada que decir, más bien al contrario.
Herbera trabaja con los datos de taquilla de varios periodos para estimar cuánto le costó la final de la Champions a la asistencia a los cines y concluyó que no era una cifra dramática basándose en los conocidos ratios que, con sus oscilaciones, suelen marcar los patrones de asistencia al cine. Léanlo. Aunque sea largo. Pero hace una cosa más importante, insiste con cifras en una de sus preocupaciones: el precio excesivo de las entradas al intuir un agotamiento del efecto 3D, un efecto que está salvando la taquilla mundial a pesar del descenso de espectadores. La elasticidad precio del cine debiera decirnos si merece la pena recuperar espectadores a costa de menos ingresos unitarios y si eso nos daría una recaudación mayor (sospecho que no, Juan sospecha lo mismo), pero la reflexión es muy importante para toda la economía de la industria del cine. El circo cuando llega a la ciudad tiene que anunciar a la mujer barbuda para que salgamos de casa a ver esa rareza o esa maravilla. Pero si nos quedamos sin mujer barbuda…