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6 Noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

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El cine español y los blogs

Escrito por el 10 Marzo, 2011 – 8:4812 Comentarios
El cine español y los blogs

A través de Twitter, me atreví a sugerirle la otra mañana a Pedro Pérez que se creara un blog. Lo venía pensando hace tiempo al ver el interés con el que entraba y participaba en la red. Es una voz importante, y lo hace para explicar las posturas – supongo que también personales – del grupo que representa. Los enlaces que aportaba, sus comentarios, iban todos dirigidos a explicar los argumentos que expone su industria con motivo y sentido común. La limitación de espacio que impone Twitter permite señalar, apuntar o sugerir, pero con enorme dificultad puede elaborar argumentos o participar de una deliberación, por agria que se pueda tornar.

La explosión del caso Sinde y sus derivadas en el caso Alex de la Iglesia ha traído al menos la visibilidad de una importante entrada de personas importantes y decisivas de la industria cinematográfica en un servicio como Twitter. Estaban ya Juan Carlos Tous (que se le conoce por Filmin, pero Cameo ya era una distribuidora importante) y Manuel Cristóbal (siempre vinculados a las nuevas tecnologías y con algún premio en Ficod para Perro Verde, su productora), pero ahora aparecía no sólo Pedro Pérez, sino que encuentro a Fabia Buenaventura (Directora General de Fapae), al despacho de abogados de Suárez de la Dehesa (un clásico en el cine), Andrés Vicente Gómez, y a Pancho Casal, el hombre de Continental Producciones. Me dejo mucha gente porque son muchísimas personas, productoras y medios especializados: en realidad la extensión como mancha de aceite de las redes sociales y plataformas mayoritarias, tanto es el espacio que le dedican los medios convencionales, tiene que abarcar a todos los espacios y dejar de ser sólo refugio de eso que en inglés llaman early adopters y que tienen a concentrar a públicos muy específicos. Ya no lo son y adquieren efecto red.

En el camino, me tropiezo con el blog de Pancho Casal. Y me sorprendo. Porque lo que veo en sus últimos posts es la exposición del valor de los blogs en su máxima expresión. En estos días ha corrido como la pólvora por internet una entrada de Mi Mesa Cojea con un resumen simplificado e irónico de prácticas más o menos bien contadas de lo que es producir cine en el marco español. Al poco, aparecía un artículo de Borja Cobeaga en El País titulado Nos Odian que ha sido seguido de una explicación del odio por parte de Ricardo Galli. Mi Mesa Cojea decide sacar sus conclusiones en un nuevo post. Y, de momento, creo que la cadena de explicaciones termina en Pancho Casal respondiendo por dos veces a este entorno y comentando en alguno de los otros blogs. Los unos respondiendo a los otros, argumentaciones cruzadas que enriquecen el debate.

Resumiré, a la vista de todo esto, la cuestión de por qué blogs y más blogs para la gente del cine:

  • porque en eso que se llama restrictivamente y comúnmente la conversación carecía de voces desde el interior que dieran – y elaboraran – el punto de vista de una industria tan criticada. Por supuesto, son criticables y hay materia para ello, pero ni todo lo que se dice ni cómo se dice la mayoría de las veces.
  • porque la prensa, refugio general de la comunicación institucional, creo que no basta: mi impresión personal es que la mayoría de la gente con cierta capacidad de reflexión no se ha formado su opinión de la Ley Sinde a través de los medios de comunicación convencionales, sino a través o por causa de los blogs. Por poner un ejemplo reciente y escabroso. Así, ha habido un espacio asimétrico: la prensa y los medios en general, con sus excepciones y con menos tendencia a dar espacio a la voz internauta, ha sido el espacio donde la industria se ha argumentado a sí misma, mientras que la mayoría de las personas han aceptado los argumentos de los bloggers donde se producía un debate vibrante, muchas veces hosco, a veces pobre y otras con argumentaciones sólidas imposibles de leerse en los grandes diarios, qué decir en las televisiones. Si, esto funciona así, más vale explicarse donde está la gente participando y formándose un criterio.
  • porque se suprimen intermediarios: en los blogs no existe ni límite de espacio, ni las exigencias editoriales de la prensa, ni censura posible. Es la voz directa de la persona o institución que se explica, reflexiona y comparte. Si se tiene repercusión social, la prensa buscará allí su fuente y no podrá modificarla a su gusto, porque miles de personas pueden acceder a la fuente original y formarse su criterio. Y contestarlo, que suele verse como inconveniente pero que es más bien todo lo contrario. Creo que todo el mundo estará de acuerdo con esto, aunque no son pocas las empresas y organizaciones con miedo. Lo malo de los blogs, debe decirse, es que conviene ser honesto: la audiencia sabe más que tú.
  • porque cuando hablen de ti en un blog, enlazarán tu blog y no tu twitter (o tu página de Facebook) y, por tanto, te enteras de que han hablado de ti.
  • lo he dicho antes, pero hay que repetirlo: en ciento cuarenta caracteres no se delibera. Cuando arranca un debate muere rápido ante la incapacidad de poder matizar y elaborar los argumentos. Y eso tiende a generar más desencuentro e incomprensión que lo contrario. Que se lo pregunten a Bisbal.
  • porque se lo pasarán bien.

En esta vida, no todo es Facebook digan lo que digan los periódicos. Hay mundos más allá. El blog es un universo propio que, bien conducido (por favor, Pancho, ponte dominio propio en cuanto puedas), otorga poder a quien lo tiene: es dueño de su plataforma, de los contenidos, de su presentación, decide cómo se puede comentar en su espacio y quién puede hacerlo, puede cambiar de sitio con poco coste porque controla sus archivos. Eres dueño de tu reflexión. ¿Que no están de moda? ¿Que los leen pocos? Las modas ya se sabe, lo de pocos puede ser una bendición: en un consumo y diálogo de masas sólo emerge el ruido y el mínimo común denominador del gusto, que pocas veces es atractivo para sensibilidades más sofisticadas. Perdón por el elitismo.

Curiosamente, yo no hago más que ver como grandes organizaciones, instituciones y políticos relevantes se crean un blog. Y no son para todo el mundo, sino que concentran a las personas con verdadero interés en los temas y que son, la final, las que terminan influyendo en los criterios de otras personas. Ante debates complejos, y los de la propiedad intelectual y los negocios audiovisuales lo son, conviene disponer de herramientas complejas para discutir con la sociedad. O para saber bien lo que piensa uno. A fin de cuentas, el tinglado del cine no se sostiene sin la intervención del sector público de muchas formas y sean cuales sean los argumentos injustos con los que se le critica (que hay unos cuantos,  lo que no quiere decir que no haya otros muy pertinentes) parece por lo menos útil dialogar con la sociedad allá donde esta dialoga. Y reitero que se lo van a pasar bien.

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