Si no es la primera, quisiera conocer los otros casos que los tendré perdidos en la categoría de anécdota. Hay quien siente mucho que los relajantes valores estéticos de esMadridtv, la televisión municipal puesta en marcha por la Administración Gallardón en el Ayuntamiento de Madrid haya desaparecido. Una televisión «orientada al turismo» que sólo se veía oficialmente en la ciudad de Madrid, alcance teórico de su licencia. Hubo unos meses en los que una inmensa pantalla reproducía sus emisiones en la plaza del Callao. Con problemas, porque la luz del sol hacía complejo en muchas horas del día seguir las evoluciones. Sin duda, todo muy útil. Con dinero público y existiendo múltiples alternativas de comunicación nadie en la prensa ha puesto en evidencia que, por primera vez, ante la elección del uso alternativo de los recursos, una televisión que se presenta en nombre del ciudadano es lo que sobra y que es, nada menos, un precedente. Hoy en Café y Periodismo se debatirá sobre televisión pública y televisión privada. Habrá amigos entre los ponentes. Pero, una vez realizada la discusión sobre la parte competitiva con la publicidad del sector privado, el enésimo brindis al sol reclamando una calidad que es imposible, todos salvarán la idea de su necesidad sin, seguramente, entrar en el nudo de la cuestión: el uso alterntativo de los recursos y si la vida civil está suministrando lo mismo sin coste al ciudadano.