Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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Telecinco en internet y otras paradojas

Escrito por el 12 febrero, 2009 – 5:42Un Comentario

Muy divertido el comentario de Juan Varela acerca de la autoreivindicación de Telecinco.es frente al mercado: sólo le faltaba decir “nadie daba un duro por ellos”, no tienen webs tan fancy o tan volcadas a lo llamativo o el servicio puro y duro, como son las de las públicas o La Sexta y ahí están, por delante en tráfico de todos los demás. Y, sin embargo, es la única cadena que ha creado ficción original para la web, que va a lanzar más y que trabaja denodadamente para que el experimento tenga anunciantes, esa carencia estructural y lacerante que impide que los sueños del video por internet dejen de ser sueños.

La sonrisa se vuelve carcajada socarrona cuando como muy bien recuerda Juan, la polémica con YouTube lo pone en el punto de mira de toda la red. ¿De toda? No, una pequeña e irreductible aldea gala… Perdón, ese es otro cuento. Lo cierto es que son probables varias cosas: que el público de Telecinco en antena no sea exactamente el mismo que el que tiene en internet, y que los lectores acérrimos de los blogs no sean el público que mira la web de Telecinco. Qui lo sá.

Si algo se conoce de Telecinco por dentro, se acordará con un servidor de ustedes que en esa casa no se hace nada sin tener en cuenta la palabra rentabilidad y que, por tanto, la presencia multimedia debe o debería ser un negocio en sí mismo. ¿Quién les tose con esa audiencia? Pero en los negocios todo tiene consideraciones de plazo: siempre he comentado con ejecutivos del sector el enorme dividendo que paga Telecinco a sus accionistas (una de las mejores inversiones que he visto en mi vida) y el significado que tiene eso: no hay necesidad de reinventir. Digamos que para mi representa la madurez del modelo de explotación de una televisión en abierto. Resulta un dominio tan apabullante del modelo de negocio que no se requiere invertir más para mantener esa empresa tan próspera, más allá de la natural reposición de determinados equipos que no son de por sí demasiado estratégicos hoy día. Fue curiosa la inversión en Caribevisión de la que me gustaría saber más.

Pero una vez alguien me dió una lectura más ácida de este fenómeno: ¿qué significa una empresa que puede repartir el noventa por ciento de su beneficio? Una empresa que no tiene una idea del futuro. Glups. Precisamente, en un entorno tan cambiante, esto es chocante y la cuestión de los plazos que mencionaba antes adquiere toda su trascendencia en la toma de decisiones: ¿cuál es la preferencia de canje entre beneficios actuales y beneficios futuros? La pregunta es más acuciante para quien va detrás en el mercado, seguramente más obligado a innovar y a encontrar fisuras en las reglas de juego. Ha aparecido el cambio de estrategia publicitaria de Antena3 (ahora para todas sus cadenas al mismo tiempo y emite la misma publicidad simultáneamente), un cambio que le va a permitir sumar un punto y algo de audiencia en los términos en que cuenta, la publicidad que se ve. Una medida que nadie ha interpretado echando un vistazo al norte de Europa donde la audiencia hace mucho que esta fragmentadísima.

Antena3 siguió, sigue, una política más ambiciosa en sus canales de TDT. Telecinco ha sido conservadora, minimizando los costes de sus obligaciones de emisión a la espera de que sea un negocio. Antena3 empieza a decir que es negocio. Telecinco tiene su círculo virtuoso de los últimos años roto. En la web de Telecinco son partidarios de atraer al público a su sitio y monetizarlo desde allí. Antena3 y LaSexta son mucho más promiscuos, sin llegar a la orgía, con los mecanismos de esparcimiento de sus contenidos por la red. Cuatro y Sogecable aguardan en internet con pinitos tenues y de bajo riesgo.

Mientras tanto, todos los emprendedores de video por internet locales no han sido capaces de poner en cuestión ni por un segundo el dominio de la industria tradicional del entretenimiento. Además del conocido cierre de Mobuzz, debe decirse que todos los proyectos de video en la red tienen por lo general una debilidad económica casi siempre cercana a la indigencia y siguen sin modelos de explotación convincentes. Tampoco YouTube da síntomas de estar creando algo diferente en el negocio. Mientras las series se descargan sin esperar a su estreno en España por los usuarios impacientes, del otro lado del Atlántico llegan indicios evidentes de que la gran industria está trabjando en el dominio de este nuevo sistema de distribución que es el protocolo IP. El día en el que lo consoliden, probablemente las discusiones sobre el P2P, las descargas y la piratería serán una anécdota histórica como lo es ahora la de la piratería en el VHS.

Todas estas cosas son la misma: las elecciones que hacen todos los agentes sobre sus previsiones del ritmo al que llegará el futuro. Porque el futuro se supone que no está escrito, pero recuerden la cara que se le queda a Peter O’Toole en Lawrence de Arabia cuando ve que han de morir las personas que previamente había salvado precisamente por no aceptar que su muerte estaba escrita. Hay que mirar la televisión de una forma un tanto más budista: no muere, se reencarna.

Un Comentario »

  • El Nautilus dice:

    Coincido con tu análisis. Las televisiones en España han llegado tarde a la Red. Y ahora, con desigual fortuna, tratan de recuperar el tiempo (y los usuarios) perdidos. Sin embargo, las estrategias son distintas y me parece que Cuatro y La Sexta aún no acaban de creerse el potencial de internet.