Muchos de mis lectores habituales proceden del mundo digital y no han tenido contacto con las personas y empresas de la industria que podríamos llamar convencional. Quizá una de las virtudes de este blog (si no es virtud, sí que ha sido una fuente de satisfacciones personales) es la de poder reunir personas de dos mundos que, claramente, han vivido separados. Ustedes me dirán, agradezco cualquier observación. Desde hace meses, hay un cambio notorio, seguramente acorde con el crecimiento de lo que usualmente llamamos redes sociales, y la proliferación de perfiles digitales de personas destacadísimas de ese mundo que he llamado convencional (sin que implique obsoleto o retrógrado) es creciente y muy interesante. Una vez me atreví a proponer que crearan blogs, una herramienta necesaria para poder debatir en red y deshacer muchas de las percepciones erróneas sobre el cine español a la vez que, claro está, poder matizar las que sí son correctas. Más que nada porque es mejor escuchar y atender a la sociedad, uno de los elementos que solemos defender quienes llevamos años trabajando en los medios sociales. Pancho Casal es una de esas personas que no serían demasiado conocidas en el mundo nuevo de los digitales y que ocupan un papel muy destacado en lo que llamamos industria. Ha tenido el acierto de crear un blog en el que es capaz de debatir estos aspectos y hacer públicas sus reflexiones sobre cómo cambiar al nuevo mundo que se avecina desde una productora convencional. De altísimo valor atender a su análisis sobre el crowdfunding y más aún a su anuncio del por qué y el cómo debe cambiar su compañía al nuevo entorno: soy un verdadero creyente en el valor de compartir contextos y debates internos. Hace unos días me avisa del lanzamiento de su plataforma Wecoop. Un espacio que aborda un tema esencial de la cultura digital, el peso de los formatos colaborativos en la producción y la innovación, un tema que se está volviendo estructural en muchas industrias (interesantísimo el enfoque de Giff-Gaff en telefonía). No es el primer caso (por mencionar algunos ejemplos de distinta índole, lo que anunció John de Mol en su día, la Tweetpeli o el clásico Wreck a Movie). Está todavía en fase muy inicial. Espero que Pancho comparta mucho del proceso de evolución, avance, corrección e interacción con los usuarios. Este tipo de experiencias que provienen desde el mundo clásico (si es que sigue siéndolo) estoy convencido de que va a llevarnos a desenlaces sorprendentes, aunque habrá muchos tropiezos: se está desbrozando un tipo de producto distinto para un mundo distinto.