Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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Explicando (otra vez) el asunto de los dineros del cine

Escrito por el 12 julio, 2009 – 21:383 Comentarios
Unos twitts de Alejandro Suárez en la tarde del domingo volvían a poner en la red el asunto de las cuentas del cine. En las breves respuestas que permiten los 14o caracteres le dije que echaba mal las cuentas y que no se podía mirar como lo estaba mirando. En una respuesta, me dice que mire los números del ministerio, números que como creo que todos los habituales se imaginan, me sé. Creo que nuestra querida red merece entender y documentarse sobre cómo funciona esto y qué es lo que de verdad se debe discutir, porque se están confundiendo, sin querer, los términos. No es lo aparente.

Un twitt de Alejandro que sirve de muestra, pues había varios como éste:

“Los fantasmas de Goya: Costo 19Mll, ayuda: 1 Mll, Recaudacion: 1,5Mll. Es decir, -16Mll … Una peli pierde casi 3.000 Millones pesetas¿?”

¿Por qué están las cuentas mal echadas y no se tiene que mirar así? En parte, puede ser peor, pero lo importante es entender cómo se financia una película:

  • Un productor no se lleva el cien por cien de la taquilla. Porque el exhibidor se lleva el cincuenta, hay que pagar a la SGAE y la distribuidora también cobra. Ni el cine americano suele recaudar el coste del negativo sólo de la taquilla. En términos comerciales, la sala es el lanzamiento de la carrera de explotación.
  • Una película española parte siempre (salvo temeridades, que las hay) ya antes de la taquilla con los derechos de televisión vendidos. En más de una ocasión con más de un derecho vendido: por ejemplo, la versión catalana para TV3 y la castellana para TVE. Esos ingresos son ingresos comerciales como cualquier otro y, aunque tiene unas peculiaridades que luego comentaré, se añaden a los ingresos de taquilla como parte de la cuenta de explotación de la película.
  • Hay otras fuentes de ingresos: el DVD, que suele ser una proporción pequeña en el caso del cine español, y las posibles ventas internacionales, que suelen darse bien si la película tiene éxito en festivales.
  • A ello hay que añadir la posibilidad de que sea una coproducción y que, por tanto, no toda la financiación viene de España, sino que al entrar coproductores franceses o de otros países hay preventas a otras televisiones y se juega con el sistema de ayudas e incentivos de esos países.
En definitiva, no se puede afirmar que las películas ganen o pierdan por la simple comparación de presupuesto y taquilla, aunque todo el mundo desea como es lógico recaudar el máximo. Las ayudas, claro está, deben incluirse, pero teniendo en cuenta todo el contexto. Y ahora vamos con el contexto porque, de nuevo, una mala comprensión de él no permite ver el bosque del conflicto social que supone el cine. A saber:
  • La acusación grande son las subvenciones. Pero antes de entrar a discutir las subvenciones del cine, la sociedad debe tener en cuenta si eso es una excepción o no: la energía sostenible del gobierno está subvencionada, la agricultura y la ganadería están subvencionadas nada menos que por la Unión Europea, todo el plan Avanza son subvenciones que incluyen hasta a grandes telecos. La música, los museos, la danza, las bilbiotecas… todos tienen subvenciones. Si se mira en el conjunto de las subvenciones, las del cine no son las más grandes. Las televisiones autonómicas y estatales cuestan varias veces más que todo el cine español. Es decir, cada ciudadano, antes de valorar las subvenciones al cine español primero debe conocer su propia posición al respecto del uso del dinero público. Yo tengo la mía, la comentaré al final.
  • Al sector no le gusta que a los derechos de cine comprados por las televisiones públicas se les considere ayudas públicas porque legalmente son una compra de derechos. Ahora bien, desde un punto de vista económico, el que una sociedad pública en pérdidas invierta obligatoriamente en empresas privadas es exactamente lo que es una subvención con otro nombre, con el matiz de que cuando tienen publicidad (TVE pronto no tendrá) ese sector público recupera parte de lo puesto.
  • La ley española establece una cuota de inversión obligatoria por parte de las televisiones privadas y públicas en la participación en la producción de películas de la Unión Europea (es lo que dice la ley, pero el reglamento hace más fácil hacerlo con productoras y talento español). Esto no se hace, creo, hoy día, con ningún otro sector. De ahí las quejas de las televisiones privadas: un sector financiando a otro. La razón que ampara, sustentada ya por el derecho europeo, son aspectos que, por simplificar, se reducen a que existe la llamada excepción cultural sobre las leyes de mercado. Es un intento de preservar la producción local y, con ello, ciertos aspectos de identidad, etc.
  • España no es el único país que tiene ayudas al cine. En realidad, las tienen todos los que tienen alguna forma de cinematografía consolidada. Las ayudas varían desde subvenciones al desarrollo y producción de largometrajes a excenciones fiscales por invertir en cine , pasando por incentivos para localizar rodajes en determinadas zonas. En España, ahora mismo, conviven los tres: un inversor puede desgravar el 18% de lo que ponga en una película. Rodar en la Ciudad de la Luz tiene retorno (otra sociedad con pérdidas sufragadas con impuestos). Puede añadírsele algunas formas de placement por efectuar localizaciones de interés para la promoción turística de una ciudad. Este tipo de incentivos a rodajes son muy frecuentes en EE.UU.

Visto todo ello, ¿qué hay de malo y defectuoso en las subvenciones al cine español? Pues lo verdaderamente malo es que ha generado una tendencia de producción que se ha olvidado del público generando un exceso de producción de películas sin salida comercial o con mala salida comercial. Muchas veces de una solvencia técnica cuestionable. En el sector mucha gente no está de acuerdo con esto, pero yo entiendo que es así: demasiadas películas donde la escasez financiera desligada además de cualquier necesidad de vínculo con el favor del público genera producciones que son luego las que crean ese aura de la mala calidad del cine español.

En mi opinión, los propios reglamentos que acompañan la administración de las ayudas, junto a un tejido de productores que no han otorgado muchas veces una visión verdaderamente empresarial, sino muchas veces oportunista o destinada a cobrar un sueldo y olvidarse de otras cosas, ha hecho que ese exceso de películas estén, y es mi opinión, mal producidas. Algunas dosis de picaresca por parte de algunos (evidentemente no todos, ni necesariamente la mayoría) llevaron a que hubiera que especificar en una ley que las subvenciones solo se podían cobrar si se demostraba que se pagaban las facturas que se empleaban para justificar el gasto. Pero no son los únicos, recuerden los asuntos de los cazaprimas, el lino, la leche y tantas cosas. O la energía solar.

En televisión también fracasan muchas series (este año, 7 de cada 10, en este negocio se entiende como máxima que se fracasa en ocho de cada diez). Sin embargo, tras ellas hay un sector privado que vive de la audiencia y su diseño busca desesperadamente no equivocarse. ¿En qué se nota? Pues que la ficción española ha expulsado prácticamente a la americana del prime-time. El cine ha fracasado en conquistar su público y, por las declaraciones de sus integrantes, muchas veces parece que eso no es responsabilidad de quienes lo hacen o que no tienen ninguna.

Además, la concentración de las relaciones personales en pocas empresas y contactos puede ser visto como cierta tendencia a que sean siempre los mismos. Algo de eso hay. Pero en todas las industrias tiende a pasar que son unas pocas las empresas que acumulan la mayor cuota de mercado. En este caso, si esa cuota de mercado no depende del público sino de la capacidad de gestionar la intervención pública, el resultado es el que es, que muchas veces decepciona y parece no contribuir a una dinámica empresarial que haga crecer el sector y no a tenerlo con respiración asistida.

En realidad, el problema es que nunca se ha enfocado el sistema de ayudas como una forma de hacer crecer una industria viable por sí misma y con capacidad de crear mercados internacionales. Que en verdad no es nada fácil pero que, personalmente, entiendo que debe ser la máxima. El arte y ensayo, la innovación artística, puede requerir un paraguas, pero hay que diferenciar las cosas. En mi manera de ver el mundo, la subvención, si tiene que existir, debe ser excepcional y por tiempo limitado. Si treinta años de subvenciones directas a un sector no ha servido para que viva solo, todo el mundo debe plantearse qué es lo que no está bien, cómo se conceden, qué deben incentivar y cómo la sociedad recupera el valor de lo que pone, lo que nos lleva, por ejemplo, al viejo problema de los derechos. Y eso aceptando que deban existir. Servidor, como ha explicado, es más bien de los que piensan que sería mejor un entorno de muchísimas menos subvenciones y más fomento fiscal de la labor de las fundaciones en el desarrollo de actividades de poca salida en el mercado abierto.

Creo que mis lectores habituales saben que opino que existe un sesgo demencial en el sector español a elevar la palabra cultura a un altar olvidándose de que a Chaplin no le pagaron por hacer cultura. Que la cultura es un derivado de muchas lecturas que el tiempo nos deja sobre la creación artística y cosas que muchas veces no se consideran creación artística. Y que, por tanto, pretender que por el mero hecho de subvencionar a un sector se está salvando la cultura española (como si fuera el único audiovisual posible el de las salas de cine, como si toda la cultura fuera cine) es tan ridículo como pensar que porque se bloqueen servidores de descarga no van a aparecer otros en el horizonte. Ya va siendo hora de que a esto se le llame industria del entretenimiento y no la vocación permanente por cambiar la conciencia colectiva. La gente de los videojuegos, que ahora son industria cultural, se han buscado ellos mismos sus garbanzos por muchas quejas que haya sobre la base de desarrrolladores españoles.

En resumen: creo que la prensa informa generalmente mal del asunto de los dineros del cine (fuera de contexto) y que esa impresión, con ejemplos como los que ha puesto Alejandro y que, sí, pueden llegar a ser sangrantes cuando se le ven las tripas, deben verse atendiendo a otros aspectos, no únicamente la relación taquilla/presupuesto de cada película. Hay problemas en las estructura financiera de muchos proyectos, pero no es ese el argumento, el argumento es que muchos de ellos no se hacen pensando en recuperar la inversión, sino porque se ganan la vida haciéndolas y en el presupuesto están sus sueldos. Lo que no quiere decir que no haya gente que pierde dinero de verdad. Debe decirse que sí hay un grupo de productores que desea otro enfoque de la producción y del sistema de ayudas para trabajar en entornos de mercado y no de ingeniera administrativa o buenas amistades en los sitios correctos.

En fin, Alejandro, espero haberme explicado.

3 Comentarios »

  • Andy Ramos dice:

    Completamente de acuerdo con tu post, lo que vivimos el día a día de estas ayudas sabemos que son necesarias, pero que sus abusos son negativos para el sistema. Una sola cosa, la producción de música en España no está subvencionada por el Estado, a diferencia de la producción de cine, teatro, etc.

  • Gonzalo Marín dice:

    La música clásica y las salas de conciertos sí tienen subvenciones. A eso me refería.

  • Andy Ramos dice:

    Aclarado 🙂