Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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MIPCOM 2008: YouTube no son gatos ni patinetes (chicos, estamos aquí para vender vuestro contenido)

Escrito por el 15 octubre, 2008 – 23:102 Comentarios

Me crucé anoche con Chad Hurley, uno de los fundadores de YouTube, en las escaleras del espectacular apartamento que Joost tenía alquilado para dar su fiesta. Aunque supuestamente privada, me invitó el CEO de WorldTV a quien no llegué a encontrar: al día siguiente le invité a la de Telemundo, pero no le dejaron entrar. Un desastre lo nuestro. A pesar de que llegué tarde, quedaba paté y champán (francés, por supuesto). Es obvio que no veo a nadie del video online español haciendo semejantes dispendios inmobiliarios y alcohólicos.

Digo que me lo crucé yo a él y no él a mí porque ya se sabe que esta gente no te conoce aunque tú les conozcas a ellos. Pensé mientras le rebasaba en el descansillo de la escalera que estaba – él – sentado encima de unos cuantos millones de dólares. Al menos, me dije, es más bajito que yo; y eso, debo decir, exige serlo bastante.
Lo bueno de haberlo humanizado es que hoy, cuando ha subido al escenario del Gran Auditorio del Palacio de Congresos de Cannes, estaba preparado para lo que efectivamente ocurrió. No estaba previsto, pero sucedió. Definitivamente, no era dios. Un caballero bastante nervioso. Lo atribuyo a que la organización trata aquí a los grandes popes del sector como a presidentes de los EE.UU. y les pone su discurso en un teleprompter con esos espejitos con aspecto de cristales transparentes pero que, en realidad, permiten al speaker hacer un discurso que parece improvisado y que está magníficamente leído dirigiéndose a ambos lados de la audiencia. Hay que tener ciertas tablas tanto para ser presidente de los EE.UU. como para ser locutor.
Los comentarios a la salida eran comunes en esta observación. Yo me compadezco de él, porque si algo puedo saber y sé por experiencia es que cuando la audiencia te ve un poco nervioso, tú por dentro estás en un tris de pedir una dosis doble de diazepán. Lo cierto es que los nervios, más o menos experiencia en discursos aparte, tenían cierta justificación porque YouTube se presentaba aquí de modo estelar para explicarles a toda la industria mundial del entretenimiento que ellos no son el lobo… con el aspecto de lobos que tienen los jefes mundiales de este negocio.
Hurley, que si hubiera estado más tranquilo y menos abrumado por la capacidad de dicción que requiere este recurso a los discursos presidenciables, habría dejado más claro el mensaje rotundo que YouTube deseaba dejar aquí: no son una compañía que enseña proezas de animales domésticos y recién nacidos, acumulan más de 900 acuerdos en el mundo con compañías de medios; que son una plataforma que permite rentabilizar el contenido (hubo preguntas sobre el dinero, la asignatura pendiente, sin mucha claridad salvo apelar al acuerdo con CBS); que protegen el contenido gracias a su magnífica tecnología de firma digital; que tienes excelentes herramientas de medición y que es una plataforma excelente para testar cosas, llegar a los usuarios y promover el contenido. Nada que no sepamos, vaya. Se trata de que se haga el sueño realidad y todos los que están en el negocio se lo crean. Por supuesto, volvió a insistir en algo de lógica meridiana: no hay quien supervise las toneladas de horas que cada hora se suben al site: tampoco, aunque no se le preguntó, resolvió el misterio de por qué no se encuenta porno en YouTube.
¿Cuál es la moraleja de todo esto? Pues sólo hace dos años que Google compró YouTube y, en estos dos años, el sitio para “compartir vídeo” parece que tiene claro que su futuro está en el vídeo no compartido sino autorizado y monetizado de acuerdo con gran parte de las viejas reglas del negocio. Si un día se descubre que pagan mínimos garantizados, la leyenda de la televisión 2.0 quedaría un tanto dañada. Para mí está claro que este MIPCOM es un antes y un después en la distribución digital, reflexión que ampliaré mañana una vez aterrizado y repuesto de cuatro días de caminar sin parar con las armas del blogger siempre colgadas del hombro.

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