Nuestra revoltosa red se regocijaba con la predicción de Jimmy Wales no hace tantos días. El fundador de Wikipedia dice que la gente realizará proyectos colaborativos mejores que los de Hollywood y que no les echaremos de menos. Habría que saber a qué se refiere con mejores, especialmente porque lo colaborativo está en sus fases iniciales, pero la afirmación tiene problemas: al igual que la televisión no ha muerto y que sus productos concentran la atención mayoritaria en la era de Facebook, Hollywood no es un ente con brazos y piernas, sino todo un entorno – oligopolístico, eso sí – capaz de controlar la distribución mundial de grandes productos de mainstream. Eso que quiere ver tu hijo o tu lado gafapasta cuando se pone The Wire: echen atrás y vuelvan a leer la palabra atención. Con cuotas de mercado espeluznantes y un poder sobre los reguladores nada desdeñable. Un internet libre como el que nos gusta desde luego hace mucho daño a su concepto de negocio… pero su capacidad de adaptación es legendaria. Aunque, miren, nadie pensó que Microsoft iba a dejar de ser ese monopolio absoluto y uno aquí escribe todos los días en favor de la alternativa. Aún no hemos visto nada y van a cambiar muchas cosas (la mayoría de la población del mundo no tiene banda ancha, accederán por sistemas móviles y el control legal sobre la red es probable que sea muy superior), pero Hollywood tiene larga vida. Lo más interesante – me parece a mí – no es tanto su duración, mutante o no, sino que todas las leyes audiovisuales del mundo se han hecho o se hacen de alguna manera para protegerse de Hollywood y cuando aparece un elemento disruptivo que tiene el potencial de terminar con su poder – esencialmente el de distribución – ninguno de los que han combatido contra ese poder muestran entusiasmo por la idea: ¿será que la vida opositora ha creado sus pesebres?. Si Malreux naciera hoy, ¿qué pensaría?.