La pugna por las ventanas, el famoso acortamiento constante entre ellas, sigue su proceso seguramente imparable. Cadenas de exhibición americanas amenazan con no estrenar películas que se exhiban en video bajo demanda (satélite, hogares) después de las primeras cuatro/seis semanas desde el estreno. El artificio legal ya existe, pero todo el mundo defiende su parcela y los estudios parece que se apuntan al esquema. Anuncian un precio que se me antoja caro, treinta dólares, pero todo es empezar. La sangre con la exhibición nunca llega del todo al río. Pero ¿qué otra cosa tiene sentido que ocurra? Sí, el lanzamiento en salas es la llamarada comercial para generar la atención. Mundo mutante. Pero hay quien piensa que es una oportunidad de publicidad gratuita y estupenda el hacer la guerra título a título.