Yorokobu realiza hoy un resumen de reacciones al anuncio no confirmado de que Netflix entra en la producción de series originales. Tienen la amabilidad de incluir la mía. Todo el mundo coincide en que, de ser cierto y llegar a buen puerto, es una revolución en la industria además de un cambio de rumbo inesperado en las intenciones del videoclub del sobre rojo. No por esperada menos sorprendente. Añado otras reacciones: por aquí están asombrados con el coste que parecen poder asumir. Justo al mismo tiempo en que nos cuentan que sus costes de ancho de banda se han reducido a la mitad en un año: dos céntimos y medio de dólar por stream. Suben los subscriptores, bajan los costes de servir, aumenta el catálogo. Todo va cuadrando.