Me he mostrado bastante aficionado a revisar los vídeos que el activismo de toda causa genera: es conocido mi interés por la desintermediación de la comunicación, que tiene como uno de sus corolarios la desaparición de determinadas excusas para que las instituciones públicas aspiren a tener presupuestos elefantiásicos en nombre de una supuesta pluralidad. Es la primera vez que veo un vídeo de esta clase que emplea una muy habitual característica de YouTube, la de insertar mensajes de texto que pueden ser hasta clicables (programable, salvo error u omisión por mi parte, por cualquiera que quiera desarrollar su propio player) con el fin de cumplir con una de las viejas “leyes” del blogger: aceptar los errores e informar de ellos y las correcciones sin borrar el resultado anterior en el mismo texto y no como la fe de erratas de la prensa de papel. En estos tiempos donde la vieja ética hacker y sus derivados languidece ante el empuje del mainstream en forma de “redes sociales” masificadas, no deja de ser refrescante. Ya saben, eso tan viejo de que la audiencia sabe más que tú, que todo es cacheable y recuperable y que lleva(ba) a no pretender ser demasiado listo ocultando tus “barrabasadas” porque te van a pillar. Ignoro si los responsables de esta campaña se mueven por estos valores, pero el resultado es el mismo e interesante: se trata del punto de vista de los profesores madrileños acerca de las modificaciones de sus condiciones laborales. En el minuto 3’12”, se ha añadido un globo posterior al lanzamiento con una corrección a un dato, que ahora es lo de menos. Lo de más es que se ahorran nuevas locuciones, se evitan acusaciones de manipulación y de ocultación y proporciona, además, una imagen de honestidad: se parece bastante más a compartir y debatir juntos que a hacer publicidad, que es lo que suele suceder en el llamado marketing de medios sociales. Como siempre, no aspiro a pronunciarme aquí sobre las argumentaciones y las causas, sino sobre cómo se aprovechan de las herramientas comunicación. En pleno precalenteamiento electoral, habrá que prepararse para una auténtica guerra de vídeos para todo, y hasta parece que el Partido Popular, generalmente tan insulso y poco hábil en sus vídeos, azuza el ingenio. Una cuestión es si estas cosas son para refuerzo de convencidos o sirven realmente – en definitiva, si lo consiguen los promotores – para mostrar y atraer a los no convencidos a los argumentos propios. Que vendría a ser, de nuevo, la misma diferencia entre hacer publicidad o tratar de trabajar con eso que suelen llamar “la comunidad” y que, generalmente, es únicamente una lista de gente a la que bombardear con mensajes.