Me remiten ayer los datos de la cuota de mercado del cine español en las televisiones. Es un trabajo de Media Research & Consultancy, una firma de gente muy competente. Digamos que el entorno es similar al de salas: la industria norteamericana copa alrededor de tres cuartas partes de todo. A los productores locales, sólo RTVE les da un poco de aire: el total de cine español supone en 2010 el 12% de las películas emitidas en televisión, en las autonómicas sólo son el 5%. Si vamos a cine de estreno español, la cosa es más fea, sólo el 7%. Sería ideal disponer de una serie de varios años para ver tendencias. En el Panorama Audiovisual de Egeda de 2010, se hace un cierto desglose: la tendencia mejora algo (no sabemos si es porque hay más canales) pero la tónica es la misma que en salas: business as usual, no se rompe la inercia minoritaria esencial. Es una pugna histórica la de crear un marco legal para que lo americano no lo cope todo. Una pregunta pertinente sería si, dado que estamos en un marco tecnológico y social disruptivo, no se dispone de una oportunidad única para cambiar las reglas del juego abrazando la disrupción y poniéndola de tu parte. En un mundo globalizado, con una nueva visión de la creación y la autoría, la cuestión sería cómo encontrar un nuevo equilibrio con la sociedad y un marco legislativo orientado a objetivos diferentes de los tradicionales. Más fácil decirlo – me disculpen – que hacerlo. Creo, sin embargo, que es inevitable ponerse a pensarlo.