Paloma Llaneza teniendo que explicar lo obvio: “Lo que sorprende es que la misma Administración que ha descubierto Internet para “facilitarnos” el pago de impuestos, siga viendo la prensa como las gacetas decimonónicas, con su papel y su grapa”. El generalizado desconocimiento de lo que suponen las redes y el fin de los filtros de publicación no deja de sorprenderme cada día. Esta vez es sobre ese intento de prohibir los anuncios de prostitución en la prensa, anuncios rimbombantes de los políticos que, cualquiera que tenga vínculos con internet, sólo puede mirar con incredulidad y con vergüenza ajena. O viven en los mundos de yupi o te toman por tonto. No asumir que la información de quien ofrece estos servicios va a estar y está ya disponible con pocos clics hagan lo que hagan, es casi para pedir un examen neurológico. El fenómeno, suceso o forma de razonar – llámese como quiera al absurdo – puede trasladarse a los flamantes consejos audiovisuales cuya única forma de llamar la atención sobre su inutilidad es precisamente esta: pretender que un espectador, sobre todo infantil, está cubierto porque ellos pongan límites horarios. Toda mi vida me han contado lo de la resistencia al cambio y uno es consciente, pero vaya… Termina Paloma Llaneza: “Definitivamente, no hay nadie al otro lado. Cabe preguntarse si vivimos en realidades paralelas condenadas a no tocarse.