Me escribe Fernando, de Séptima-Ars, para provocarme. Para hacer una de esas cosas que antes hacíamos con los blogs y que eran tan divertidas: meterte en un debate. Así, solían organizarse cadenas de propuestas y respuestas con su ardor, su demagogia y hasta razones. Ya no se prodiga. Esta vez la excusa es un encuentro de productores de cine con la prensa con la aparente finalidad de desfacer entuertos  y malos entendidos. Como tengan que depender de la prensa, no sé si vamos bien. Pero, al grano: la provocación consiste en responderse a cosas tan delicadas como  “¿Cuáles son los problemas del medio audiovisual español ? ¿Qué solución propones ? ¿Qué cambiarías?”. Cada una da para una enciclopedia, me temo, y se corre además el riesgo de caer en el arbitrismo, eso de “España la arreglo yo en dos días”. Así que lo más a lo que se atreve un servidor es a pintar ideas que procuren verse como si estuvieran en un folio en blanco para después ir hacia atrás e imaginar lo que hay que hacer para llegar a ellas desde lo que hay. A saber, 1) Se trata de construir audiencias, no de acumular producción; lo primero es escaso y arduo en la era de la atención, lo segundo es una consecuencia 2) Si el producto es multiplataforma, la política industrial (si la tiene que haber) ha de ser multiplataforma: seguir mirando cine, televisión e internet por separado y sin pensar en el desarrollo de marcas de entretenimiento, suena a mala idea 3) Si el mundo es global, hay que trabajar para el mercado global. Y global son el talento, las historias y la financiación (la legislación no está pensada para eso). Le sumo una coda. Si las estructuras de producción de la sociedad informacional son cooperativas, la legislación de derechos no podrá ser igual, diga lo que diga Macho. No se puede seguir jugando a que el mundo no ha cambiado y que las leyes de hace tres siglos siguen siendo útiles para la era de los bits porque, es obvio, no lo son y la evidencia abruma.