Suelo decir que, en nuestro tiempo, las cosas son digitales aunque no quieras. Y cuando algo es digital – bits – tienden a marcharse solos quieras o no. El mantra de los propietarios de los derechos ya no controlan los contenidos  se lleva diciendo años, pero los efectos se trasladan en el tiempo encontrando damnificados una y otra vez y, lo que me hace más gracia, es encontrar a los mismos protagonistas desgarrándose las vestiduras reiteradamente sin que pareciera que determinados conceptos nunca terminaran de aceptarse. Vamos, es eso de si se llega a me llamo fulano y soy alcohólico. Este relato de cómo las radios están resolviendo las transmisiones con los campos cerrados para ellos, muestra esta porosidad de los contenidos digitales reforzando la idea de similitud con las descargas, también junto a la realidad de los rodeos que puede hacer la gente por conseguir un acceso y lo incómodo que, a su vez, puede tornarse a pesar de su fluidez (usar los torrents, es un plomo, admitámoslo). Andy Ramos ha hecho una revisión jurídica del asunto mostrando lo que era obvio, que el derecho a la información no está en peligro, de lo que se trata es de la explotación de un activo. La cuestión de los activos intangibles es de mucha enjundia filosófica, pero son las leyes que hay. Al final de su reflexión se inclina, como yo, a la apuesta de que las radios pagarán. Y añade un escenario de lo más verosímil: que primero pagarán poco y después se lo irán subiendo. Podemos continuar con las predicciones para imaginar un día en que uno, con más dinero, pague por convertirlo en monopolio. Y entonces estaremos ante los desgraciados escenarios habituales de la explotación de los intangibles, serán expulsados del mercado un montón de participantes. ¿Serán llamados piratas si transmiten desde móviles y televisiones sin pagar? Recuérdese que hoy, aún, no lo son y que el fútbol vive sin cobrarles. La pregunta pertinente es si el fútbol y sus torneos se desarrollarían igual, puede que con menos dinero (lo que haría una competición seguramente de menos salarios, o puede que subiera el precio de los patrocinios), sin derechos exclusivos de radio y televisión. Justo hoy se puede ratificar una consolidación de la ya de por sí extensa vida de los derechos musicales por parte de la UE. La profundización de un desequilibrio en contra del público mientras los representantes políticos siguen insistiendo en lo de equilibrar derechos entre público y autores. No, un monopolio siempre termina convirtiéndote en esclavo, además de extender la corrupción.