Que la revolución digital y su vertiente derivada en la web social influye en toda la cadena de valor en todas las industrias, es un hecho que usualmente cuesta asumir aunque suele declararse como aceptado sin mucha discusión: después de todo, es como querer adelgazar, es racional pero cuesta trasladarlo a la conducta. En realidad, uno aspira a hablar más de eso que a muchas de las cosas que publica aquí, pero ya se sabe… luego viene David Bravo y te lleva a caminos procelosos. Ayer conocí virtualmente a Javier Meléndez, guionista, con un interesante blog sobre su oficio y un interesante proyecto también en forma de blog. Los procesos colaborativos forman parte de la raíz doctrinal (utópica o real, o las dos a la vez) de los modelos de producción de la era informacional. Lo más conocido es el proceso de desarrollo del software libre. A Javier se le ha ocurrido crear miniposts con sentencias relativas a muchos aspectos de la construcción de un guión. Aprender a escribirlos (muchos dirán que se trata de autoaprender a escribirlos y que reglas fijas no hay) es un proceso complejo y que produce centenares de litros de tinta, también electrónica. ¿Qué tienen de interés esos miniposts? Que pueden etiquetarse colaborativamente de forma que miles de pequeñas informaciones organizadas en torno a diferentes procesos pueden contribuir a hacer un aprendizaje más rápido o a mejorar al productividad de redacción y corrección. Y que cada una de las entradas comentadas con ejemplos aportados por otros guionistas crearía todo un reposito de información y práctica en mi opinión utilísimas. Un ejemplo: “Si escribes una historia de época, repetir una palabra arcaica no ambienta, chirría. Ejemplo: “No se chancee; sus chanzas…”.Esto puede ser etiquetado, por ejemplo, como “dialogar” y “películas de época”. Y puede ser comentado, en este caso, con ejemplos reales de diálogos poco realistas. Puede haber tantas etiquetas como cuestiones alrededor del guión (cada uno de sus actos, la redacción, la nomenclatura…) y permite dirigirse al problema concreto al que se enfrenta el escritor o aprendiz de escritor en medio de un proyecto. No sé si ocurrirá, pero me parece un camino que puede aportar. Ah, queda decir que es mucho mejor tenerlo en su blog que sólo en twitter: allí se disuelve como lágrimas en la lluvia. Más hackerismo para llevar una vida soportable.
18 septiembre, 2011 8:14 PM
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1. Escrito por Javier Meléndez Martín
18/Sep/2011 a las 9:33 PM
Gracias por fijarte en los minipost, Gonzalo. Has intuido bien: no quería que esas pequeñas observaciones (acertas o no) se perdieran en Twitter.
La retroalimentación entre los guionistas es la mejor escuela de escritura después de escribir. Y los minipost es mi pequeña contribución.
¡Saludos!
2. Escrito por Gonzalo Martín
18/Sep/2011 a las 9:39 PM
Pues a ver si la cuestión prende y se construye un repositorio interesante. He puesto una serie de enlaces deliberados sobre estos aspectos tan “hacker” por si ilustran a una comunidad que, perdón por suponer tanto, suele ser nueva en este tipo de procesos.
3. Escrito por Javier Meléndez Martín
18/Sep/2011 a las 9:52 PM
En la página de Facebook de “La Solución Elegante” también están los minipost. Muchos de ellos están comentados por los seguidores, pero lamentablemente, esos comentarios (con interesantes aportaciones) son difíciles de encontrar en Facebook.
Estoy de acuerdo contigo: un repositorio en un blog o foro es una magnífica idea, y mucho más práctica.
4. Escrito por Mercedes Ramirez
19/Sep/2011 a las 12:06 AM
Me parece una iniciativa interesante en tanto que es como un intercambio masivo de tips que son más bien disquisiciones personales y estimulan cierta curiosidad. No le veo mayor aporte para aprender de estructuras, ni siquiera de creación de diálogos… Ciertamente es lo que tiene la edad… Me parece un simple divertimento. Antigua que es una.