Una mirada rara a la causa de Pablo Herreros
6 noviembre, 2011 – 17:18 | 18 Comentarios

Ver que un puñado de anunciantes ponen los pies en polvorosa porque un blogger la lía… eso no se había visto por estos lares. De la madre de El Cuco, El Cuco y sus crímenes …

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Políticos en la niebla caminando hacia ¿el sentido común?

Escrito por el 7 noviembre, 2010 – 13:414 Comentarios
Políticos en la niebla caminando hacia ¿el sentido común?

“Y no dejaremos de explorar ideas mientras el sistema no funcione”. Y lo que no funciona, dice toda una vicepresidenta de la Unión Europea, la Sra. Neelie Kroes, son las leyes de copyright. Se puso seria en un discurso interesante y contundente que recuerda que el copyright no es un fin en sí mismo. Mirando a los últimos tiempos, viene bien tomar nota que no es el primer elemento del establishment que recuerda este punto esencial y crítico del problema: recordar para qué se creo, y no se creó para sostener industrias, sino para estimular la creación y la innovación. Mal asunto si no funciona bien.

Al mismo nivel, esta misma semana David Cameron ha anunciado que se revisarán las leyes del Reino Unido en lo que parece un movimiento, de nuevo, en contra de los intermediarios y en favor del uso de las obras protegidas con restricciones más suaves por parte del público y, debe decirse, menores controles teóricos sobre el empleo de las telecomunicaciones que hace la población. En la nota de prensa de la BBC, subyace el serio problema de la complejidad de un sistema que requiere de tantas autorizaciones y que impone tantos costes para los potenciales usuarios de las obras tenedoras de derechos. En definitiva, una reducción del potencial creativo.

El anuncio de Cameron es bienvenido por las organizaciones que aspiran a la reforma de la vergonzante Digital Economy Bill, y el discurso de Kroes ha sido saludado con entusiasmo en varias fuentes españolas. Y hay motivo: sólo comparar la complejidad del discurso y los argumentos empleados con aquellas declaraciones de nuestro presidente del Gobierno diciendo la simpleza de que “sin propiedad intelectual nos quedaremos sin fuerza intelectual”, o el rubor que produce tener encabezando un ministerio que se llama de Cultura a una persona que representa sin temor a la vergüenza todas las tesis de los intermediarios, ya produce alivio. Si no tuvieron reparo en no mover un dedo porque se le cobre a las peluquerías por poner la radio, ya sabemos lo que se puede esperar. ¿Habrán recibido ambos, primer ministro y ministra, en sus resúmenes de prensa, las declaraciones de Negroponte a El País declarando al copyright como un sistema “del pasado”? ¿Sabrán quién es Negroponte?.

Pero una mirada detenida, especialmente al discurso de Kroes, no debe llevar a tanto entusiasmo. Que haya conciencia de que algo no va bien, no supone que se haya encontrado el camino. De hecho, la cita que abre esta nota muestra un escenario de palos de ciego, hecha la consabida reserva de que un político no suele decir exactamente lo que piensa, sino lo que puede llegar a decir o le conviene decir. Si leemos detenidamente, hay un sustrato de un neonacionalismo europeo que pretende cambiar los límites geográficos de los derechos de los estrechos marcos territoriales de los estados miembros ¡a una nueva frontera europea!. Las redes no tienen fronteras aunque, por supuesto, es donde tiene capacidad normativa y legal, pero supone una concepción igualmente absurda de limitación de movimientos de bits en el escenario digital.

En segundo lugar, el reiterado recurso a “nuevos modelos y marcos” es, una vez más, seguirle dando vueltas a una contradicción: si somos conscientes de que el verdadero fin de la creación de lo que se vino en llamar – mal – propiedad intelectual es la creación y la innovación y no el sostenimiento de industrias concretas, y que eso se hizo como excepción al estado natural y más beneficioso para el conjunto de la sociedad, es decir, la libre difusión de pensamientos, conocimientos e ideas, no hay más camino que la liberación de uso. La devolución a la sociedad de las restricciones. La reducción de plazos, la ampliación de los usos libres, el fomento del dominio público por defecto. Pero este hecho ataca a las prerrogativas de los intermediarios y, sobre todo, obliga a aguantar interminables presiones de sus abogados por lo que no se camina hacia la solución sino a querer seguir cuadrando el círculo. La exploración constante no son más que palos de ciego en medio de la niebla y la niebla se levanta en cuanto dejas de pensar en restricciones.

Créditos: la foto pertenece a la galería de Feuillu, distribuida con licencia CC.

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